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¿Xenofobia dominicana o chantaje internacional?

República Dominicana ha dado muestra de que no es xenofóbica, como denuncian Organizaciones No Gubernamentales y algunos jefes de Gobierno.

Los desmentidos han venido por sí solos. Recientemente, el primer ministro haitiano, Laurent Lamothe, tuvo que desmentir los muchos rumores falsos sobre los asesinatos en masa y matones dominicanos hayan matado a más de 30 haitianos inocentes trabajadores ilegales.

Lo que destapó la campaña internacional fue la sentencia del Tribunal Constitucional de la República Dominicana sobre las reglas que necesitan cumplir los extranjeros y sus hijos para convertirse en ciudadanos dominicanos, ha dado lugar a una avalancha de críticas, noticias y videos escandalosos en la web con respecto a los supuestos abusos de derechos humanos, el odio, el racismo, y la xenofobia de los dominicanos hacia los haitianos y sus descendientes.

Un reportaje de CNN, la gigante cadena televisiva con sede en Atlanta, Estados Unidos, dice que para entender la situación sobre el tema, habrá que ver lo que realmente está pasando entre Haití y República Dominicana, desde el año 2010 cuando el terremoto destruyó gran parte de Puerto Príncipe y otras ciudades cercanas, la República Dominicana ha abierto sus puertas a los haitianos. Sólo el año pasado la República Dominicana gastó US$130 millones en los casos de mujeres haitianas ilegales que dieron a luz en la República Dominicana, debido a la falta de hospitales en Haití, según Canadianhaitiaction.com Haití invertirá. $261 millones de dólares en promedio en salud en Haití, la República Dominicana gastó en este último año la mitad de esa cantidad en las mujeres haitianas ilegales que dieron a luz en el país. Ninguna otra nación del Caribe y del CARICOM está haciendo nada como esto para y por Haití. Sólo Cuba, está proporcionando médicos y equipo médico a Haití.

Los recientes ataques falsos contra la República Dominicana por miembros del CARICOM y los haitianos que viven en la República Dominicana y otros países, están causando graves problemas en la isla. Muchos grupos de haitianos están pidiendo un boicot europeo y americano dirigido a la República Dominicana y a su industria turística, donde al mismo tiempo, afectará el empleo de la mayoría de los empleados de la industria turística en la República, que son en su mayoría haitianos, que envían la mayor parte de su dinero de vuelta a Haití, esto causará un efecto dominó, que traerá consigo consecuencias negativas que repercutirán sobre Haití, el cual recibe casi un billón de Dólares vía los haitianos que trabajan en la República Dominicana.

De acuerdo con informes de dominicanos, hay entre 500.000 y 2.000.000 de haitianos en la República Dominicana, en los registros públicos sólo 35.000 tienen residencia legal en el país.

La cantidad incontrolada de ilegales haitianos en la República Dominicana ha saturado el sistema dominicano, que ya de por sí presenta debilidades, por sólo ser capaz de atender a 7 millones para una población de 10 millones y ahora , debido a la falta de progreso en Haití, el colapso total y, la política del Gobierno dominicano de ayuda humanitaria hacia los haitianos, la fricción entre millones de dominicanos desempleados y millones de desempleados en general, haitianos enfermos y sin hogar exigiendo derechos y ayuda a la República Dominicana; lo que conduce a que la relación entre ambos países y sus habitantes se haya tornado muy inestable.

Millones de Dominicanos se están quedando sin trabajo, por causa de empresarios corruptos que contratan a haitianos para que la mano de obra sea más barata, lo cual ha causado una situación de tensión y de aun más inestabilidad.

En las provincias dominicanas que hacen frontera con Haití el 90% de los pacientes en los hospitales son haitianos ilegales, lo que provoca que muchos de los dominicanos que van a hospitales se encuentren con largas filas de haitianos sin documentos, sin dinero y recibiendo atenciones médicas gratuita. Miles de haitianos cruzan la frontera de manera ilegal diariamente para recibir educación gratuita con desayunos incluidos.

Todo esto es difícilmente una muestra de una nación xenofóbica contra otra, al contrario muy alejado de estas críticas. Para añadir más problemas a los ya creados a la República Dominicana, Naciones del Caribe, como Jamaica, Bahamas y Trinidad y Tobago, no obstante a tener una política de No haitianos, acusan a la República Dominicana de racismo, xenofobia y odio contra Haití y están pidiendo sanciones por lo mismo.

Mientras tanto Trinidad ha deportado unos cuantos ciudadanos de Jamaica, pues estos iban a ser una carga para las arcas del país, y de acuerdo con el Guardian.co y el ministro de Seguridad Nacional, Gary Griffith, Trinidad va a deportar a 30.000 inmigrantes ilegales el año que viene, pero cuando República Dominicana decide deportar 450 personas ilegales, es el fin del mundo en los medios.

¿La República Dominicana es el único país que no puede deportar a una abrumadora cantidad de ilegales que cuestan a un país pobre cientos de millones de dólares? ¿Cómo es que otras naciones como EE.UU., Jamaica, Brasil y Trinidad y Tobago pueden deportar a miles y la corte derecho humano Interamericana no dirá una palabra?

¿Acaso se trata de xenofobia Dominicana o de un chantaje, ya que ninguna otra nación en el continente quiere tratar los muchos problemas que los haitianos traen consigo? Y a pesar de todas esas dificultades de lidiar con un vecino en una situación tan difícil, la República Dominicana les sigue proporcionando puestos de trabajo, educación gratuita y atención médica gratuita a millones de haitianos en la el país.

Los números y los hecho están ahí, demostrando que no hay ni xenofobia, ni racismo en la República Dominicana, es una simple realidad de dos grupos que viven en el mismo espacio limitado, una de las naciones se encuentra destruida, con el sistema político más corrupto, se quedó sin agricultura , sin hospitales , sin escuela, sin bosque, y la otra es una nación menos pobre, con poblaciones similares, tratando de sobrevivir y ahora la obligan a llevar una carga aún más pesada, en cuanto a salud, interés nacional financiero y seguridad sobre su espalda, con la opción de acatar el problema haitiano o ser condenado por el tribunal internacional como violador derechos humanos con la ayuda de cientos de organizaciones que tratan de obtener documentos para los ilegales haitianos en la República Dominicana , mientras que otras naciones cierran sus puertas a Haití, deportan a las mujeres y niños, y salen impunes.

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