Hablan los hechos

EL PLD promueve desde el Poder la cultura del diálogo

Cuando el ex presidente Leonel Fernández proclamó en Panamá ante el Foro Mundial de América Latina que Republica Dominicana logró una reforma constitucional, otra administrativo financiera y una estrategia de desarrollo a través de un amplio diálogo político, el presidente Danilo Medina gestionaba amplio consenso ante el liderazgo nacional en torno al proyecto de ley sobre nacionalización.

La agradable coincidencia entre lo que dijo el doctor Fernández en Ciudad de Panamá y lo que ha hecho aquí el presidente Medina tiene raíz en una cultura dialogante proyectada desde el Poder por el Partido de la Liberación Dominicana (PLD), sin importar si tiene o no mayoría en el Congreso de la República.

Durante el primer gobierno del PLD (1996-2000) se impulsó el Dialogo Nacional una impresionante jornada de consulta que involucró a los diversos los sectores políticos, sociales y económicos, tantos los ubicados en la base de la sociedad como los grupos definidos como dominantes.

Fueron muchos los gobiernos de América Latina que se interesaron en replicar ese tipo de diálogo colectivo que a más de elaborar una agenda de necesidades y prioridades, sirvió como gran plataforma magisterial que privilegio la palabra y las ideas por sobre la intolerancia y el sectarismo.

En ese ejercicio dialogante se sustentó la primera oleada de reforma judicial que incluyó el nombramiento de una nueva Suprema Corte de Justicia, basada en el consenso político que ayudo también al rescate ético y moral de un sistema judicial al que el presidente Joaquín Balaguer había equiparado con un mercado.

El presidente del PLD sostuvo que las tensiones entre gobierno, partidos y sociedad civil pueden gerenciarse a través del diálogo político permanente, un remedio que aconsejó suministrar en naciones de la región afectadas por crisis derivadas de la confrontación de intereses.

En la continuidad y consolidación de esa cultura concertación, el presidente Medina impulsa un dialogo fluido con todos los sectores de la sociedad, no solo en las personas de los líderes políticos, empresariales, sindicales o religiosos, sino también con quienes ostentan la representación de grupos comunitarios, con los que protagoniza productivas negociaciones.

El gobierno auspicia el diálogo en torno a temas tan trascendentes como la sentencia 168-13 del Tribunal Constitucional, Loma Miranda, Bahía de Las Águilas, Código de Trabajo, pero también ha logrado consenso con comunidades para impulsar mediante la democratización del crédito a asociaciones, cooperativas y otros grupos organizados, o para construir una obra reclamada por la población.

La cultura dialogante desde el poder ha sido obra y gestión del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), lo que ha ayudado a que la sociedad hale la cuerda en dirección al fortalecimiento de la democracia, modernización de las instituciones jurídico política y, sobre todo, a evitar que aquí se produzcan crisis políticas y sociales, como las que hoy abaten a naciones de la región, originadas en la intolerancia y ausencia de voluntad de diálogo.

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