Hablan los hechos

¿Sabes lo que es el cambio climático y que tanto nos afecta?

Semana del cambio climático

Desde finales del siglo pasado y lo que va del presente, la mayoría de los seres humanos hemos oído hablar, visto algún documental o leído sobre el cambio climático, las consecuencias del mismo y las amenazas que se cierne sobre los seres vivos que habitamos en el planeta.

El cambio climático no es más que las transformaciones que experimenta el clima de la tierra y las consecuencias que ejercen estas trasformaciones a la vida en nuestro globo, formando un proceso que es parte del ciclo natural que necesita la tierra para poder dar paso a la existencia de elementos que son fundamentales para la vida.

Como ejemplo de las acciones naturales que lleva a cabo la tierra podemos citar la descomposición de un árbol cuando muere, esto produce emisiones de gases pero, ese árbol cuando estuvo en crecimiento captó carbono para convertirlo en su cuerpo, o sea en madera; también los procesos de descomposición de materias orgánicas, el sistema digestivo de los rumiantes y muchas otras cosas producen las emisiones de gases que la naturaleza necesita y puede controlar.

Partiendo de lo antes expuesto, podemos decir que el cambio climático, no sólo es un proceso natural, sino que es imprescindible para la vida. Siendo así, la pregunta ea por qué tanta preocupación ante un proceso natural? La preocupación nos viene de que ese proceso natural ha sido alterado por la intervención humana, haciendo que el mismo sea más acelerado y de mayor impacto del que puede amortiguar la naturaleza.

El cambio climático es el proceso de emisión de determinados gases, naturales o artificiales, a la atmosfera, con los mismos se forma el efecto invernadero, que es la retención de parte de la energía que la superficie planetaria emite tras ser calentada por las radiaciones solares. Este fenómeno evita que la energía recibida por el sol salga inmediatamente al espacio, lo que produce un efecto similar al que se produce en un invernadero de los usados para la producción agrícola, de ahí su nombre de efecto invernadero.

Entonces podemos decir que tenemos dos cambios climáticos, el natural que explicamos anteriormente y el antropológico, que es el que produce el hombre con sus acciones y que la naturaleza no está en capacidad de asimilar.

La revolución industrial inició una carrera desenfrenada entre países, por producir cada vez más riquezas y experimentar el tan deseado desarrollo y bienestar de sus ciudadanos. Este desenfreno fue creando actividades que requerían de combustibles fósiles, generando un estilo de vida que nos hace ver como si tuviéramos otro planeta para cuando se nos termine este.

Todas las actividades que ejercemos los seres humanos, por más sencilla que nos parezcan, terminan por impactar nuestro planeta: lavar la ropa, cepillarnos los dientes, cocinar, trasladarnos de un lugar a otro, el consumo de productos, en fin, no hay actividad humana que no termine por impactar nuestro hogar colectivo; cualquiera de estas actividades generará una agresión a nuestro medio ambiente y terminará contribuyendo al cambio climático.

Todo esto no significa que nosotros debamos dejar de hacer las cosas que nuestro diario vivir nos requiere. Pero debemos hacer conciencia de que existen formas de desarrollar esas mismas actividades con una moderación que reduzca el impacto que generan.

De los muchos ejemplos existentes citamos algunos de ellos: el conducir los vehículos con las llantas (gomas) con la presión de aire por debajo de lo que se requiere, se consume mayor combustible y por ende mayor emisiones, dejarlos encendidos más del tiempo que necesitamos, trasladarnos en ellos a distancias que pudiéramos recorrer caminando, el uso de sustancias que vienen en sprays, sobrecoser los alimentos, usar mas detergente del requerido, en fin cada acción que realizamos termina por dañar el ambiente.

El cambio climático es la amenaza mas generalizada que ha podido afrontar el género humano, aunque es una responsabilidad compartida, debe precisarse que la diferencia debe establecerse, ya que no todos los humanos tenemos la misma huella ecológica. El nivel de desarrollo de cada país genera un estilo de vida de sus ciudadanos que hace una marca en el planeta y genera una reacción en nuestro clima que terminan pagando todos los habitantes, independientemente del nivel de desarrollo y bienestar de las personas.

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