Opinión

El crecimiento del PIB 1990-2014

El crecimiento económico supone el aumento del PIB que potencialmente tiene un país, el cual se asocia con el crecimiento de la producción, es decir, el valor de los bienes y servicios finales que una economía está en capacidad de producir en un determinado período. En la medición del crecimiento económico es muy importante fijarse en la tasa de crecimiento de la población ya que con esto se puede apreciar el PIB per cápita, también si existe un deterioro o mejoramiento en los estándares de vida de la población.

Es bajo ese enfoque en que surgen las preguntas, ¿qué mide el PIB de un país? ¿Es el PIB un buen indicador del bienestar económico? El PIB mide dos cosas al mismo tiempo: por un lado, mide la renta total de la economía en su conjunto, mientras que, por el otro, mide el gasto total en la producción de bienes y servicios. Esto significa que en términos económicos la renta es igual al gasto, o sea, que lo que se gasta en compra se convierte en renta para quien vende, y el dinero fruto de las transacciones fluye a través del mercado de factores de la producción, y el PIB mide ese flujo de dinero que circula en la economía.

En relación si el PIB mide el bienestar económico, esto siempre genera posiciones encontradas, en particular, cuando se tienen visiones políticas adversas a las autoridades económicas, los grupos de presión social, los que ignoran la composición del PIB y muchos economistas que no comparten las cifras del desempeño económico.

Hay que reconocer que el crecimiento del PIB no es un indicador perfecto del bienestar de la población ya que este no incluye múltiples cosas que ayudan a vivir mejor a las personas, sin embargo, cuando en un país se registra un PIB elevado en ese país se vive mejor que aquellos donde el PIB es bajo. Más aún, los países que tienen tasa de crecimiento sostenida del PIB tienen un sistema de salud satisfactoria, niveles de educación de calidad, innovación tecnológica; en definitiva, aquellas cosas que el crecimiento económico no incluye, pero lo fomenta de manera indirecta. La incomprensión del crecimiento del PIB se deriva del hecho de que se utiliza precio de mercado para valorar los bienes y los servicios.

Una mirada al crecimiento económico dominicano durante el período 1990-2014 permite comprender mejor lo expuesto. En efecto, para el período 1990-1994 nos encontramos con los mayores niveles de volatilidad del PIB, el cual impulsaba altos niveles de pobreza, baja inserción a los esquemas internacionales, alta dependencia de los ingresos del comercio exterior e inflación galopante. Sin embargo, para el período 1995-2000 el crecimiento económico presenta una etapa prolongada de sostenibilidad y donde se logra la más baja volatilidad del mismo, cuya expresión fue bajar los niveles de desempleo a un histórico 13.9%, triplicar el gasto en educación y colocarlo en RD$8,414 millones, en tanto la pobreza se situó en 27.2%, la indigencia en 8.8% y el déficit fiscal consolidado en 1.9%.

Pero, ¿qué ocurre cuando se desacelera el PIB? Al respecto, las cifras del período 2000-2004 hablan solas ya que en el mismo hay una interrupción del patrón de crecimiento del PIB el cual se expresó con una contraccion de -1.3%, inflación de un 56.4%, tipo de cambio de 55 por 1, coeficiente de deuda de un 48.8%, tasa de desempleo de 19.7%, aceleración de la pobreza hasta un 44%, déficit del sector público consolidado de 7.1%, en adición se registra la crisis bancaria más costosa con un 20% del PIB y presencia de la recesión.

El período 2005-2011 es el de mayor sostenibilidad del crecimiento del PIB con estabilidad. En efecto, luego de superar la crisis del 2003-2004, la economía logró cerrar el 2005 con un crecimiento de 9.3% para una tasa promedio histórica de 7.5%. Pero ¿cuáles fueron los efectos del crecimiento del PIB para ese período? La demostración del dinamismo económico a través de una capacidad de transformación y vinculación con la economía mundial, desarrollo de una economía de servicios, alta vocación para la Inversión Extranjera Directa, reducción de la pobreza a un 32.5%, indigencia de 9.6%, elevación del PIB per cápita a U$4,500.00, recuperación del ingreso real en un 4.7%, niveles de inflación de un dígito y una estabilidad cambiaria relativa muy prologada.

El crecimiento del PIB con estabilidad prolongada ha sido la base fundamental para que durante el período 2012-2014, se haya logrado un crecimiento promedio del PIB de alrededor de un 4%, lo cual ha permitido superar el déficit presupuestario coyuntural, ejecución de la política social con énfasis en la educación y asistencia de crédito, estabilidad del sistema financiero expresada en un crecimiento de los activos bancarios de RD$1, 102,638, una cartera de crédito de RD$653,132.2 millones, con un incremento de 16.6%, índices de solvencia y liquidez de 16.5% y 23.4%, respectivamente, al cierre del 2013, estos indicadores solo son alcanzables cuando crece el PIB.

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