Opinión

El agua puede ser vida o muerte, según el uso que le demos

Entrega II de II

En nuestra entrega anterior hablamos de las bondades del agua; destacamos que es un elemento fundamental e imprescindible para la vida en el planeta, que es garante de la salud e impulsora del desarrollo de las grandes civilizaciones de la historia que tomaron como punto de referencia las cuencas hidrográficas o grandes reservorios de agua, para su establecimiento.

Igualmente hablábamos del uso y mal uso del agua, la forma en que, desde el más humilde hasta el más encumbrado de los ciudadanos, desperdician el recurso y la poca importancia que les dan los actores políticos de nuestra nación; que en 20 años no han sido capaces de crear el instrumento jurídico que norme este bien que nos ofrece la naturaleza.

El título de este artículo nos dice que el agua es vida, pero igualmente nos recuerda que este recurso que nos provee la naturaleza y que tanto necesitamos para vivir, también se puede convertir en muerte en función del uso que le demos, tanto al consumirla, como en el destino final luego de ser usada.

En los países que yacen por debajo de la línea de desarrollo, el 90% de las aguas usadas (no se dice aguas negras, eso es racismo, el termino seria aguas servidas ó aguas residuales) va a parar directamente a las fuentes de agua dulce o al mar, sin ningún tipo de tratamiento, lo que genera un impacto al medioambiente que luego se traduce a los seres humanos, ya que la naturaleza es un ciclo que se repite en cada una de sus partes.

Una vez ponemos en ríos y mares las aguas que usamos, sin que se le dé el tratamiento requerido, estamos dañando los recursos naturales y creando una amenaza para los seres vivos, muy en especial los humanos; en ese momento el agua pasa de ser un bien imprescindible para la vida, a convertirse en una problemática que nos podría enfermar o terminar con nuestras vidas.

El agua puede ser muy beneficiosa para la salud o igualmente perjudicial para la misma en función de múltiples factores, que van desde la fuente de consumo, hasta el destino que se le dé una vez ha sido usada; de esos factores viene el término de enfermedades de origen hídrico, es entonces cuando salen los atributos adversos del agua.

Cuando las acciones de los hombres terminan contaminando el agua, ya sea por deshechos de ellos mismos, animales o industriales, el agua se convierte en un asesino silente, transmitiendo cólera, fiebre tifoidea, poliomielitis, hepatitis ó diarrea; estas son las enfermedades transmitidas por el agua.

También están las enfermedades con base u origen en el agua, que son
aquellas causadas por organismos que se originan y viven gran parte de sus vidas en ella, pero tienen la posibilidad de pasar, como parásitos, a los animales, traduciéndose luego en enfermedades que pueden afectar a los seres humanos en forma de lombrices intestinales ó tenias, entre otras.

Cuando el agua, independientemente de que esté contaminada o no, sirve para la reproducción de vectores, como el mosquito, actúa como facilitador para la propagación de las llamadas enfermedades de origen vectorial.

Pero el agua no solo puede perjudicarnos por su presencia, sino que también lo puede hacer por su ausencia, ya que la falta de agua trae consigo los bajos parámetros de higiene, lo que a su vez nos produce las llamadas enfermedades vinculadas a la escases del agua.

Según el Programa de la ONU para el Agua, dos millones de toneladas de desechos tóxicos son arrojados diariamente a los ríos, mares, lagos o ecosistemas, por parte de las industrias, agricultura o la población; esto equivale a más de media libra de desperdicios por cada ser humano, provocando la contaminación de las aguas que de una forma u otra tendrán que volver a nosotros, por eso, según el panel del agua de Las Naciones Unidas, 1.8 millones de niños menores de 5 años mueren cada año, esto equivale a un niño cada 20 segundo.

El pasado día 10 de este mes de octubre, se reunieron en Roma, convocados por la Unión Europea, unas 340 personas, de 31 países, de las áreas de la ciencia y la política, donde alertaron al mundo sobre la realidad de que en la actualidad 120 millones de personas padecen enfermedades gastrointestinales y 50 millones de enfermedades respiratorias, por causa de bañarse en el mar. En ese encuentro, Euroocean 2014, se firmó la Declaración de Roma, la cual acuerda la realización de un plan a 5 años que contribuya a fomentar una mayor protección de los mares y el Crecimiento Azul ( Blue Growth), que busca un aprovechamiento sostenible de los océanos y ver en ellos su potencial económico.

Cuando titulamos este artículo, quisimos dejar en el lector tres aspectos fundamentales con respecto al agua; el primero tiene que ver con resaltar el rol fundamental que juega el agua en la vida de los seres vivos, el otro tiene que ver con lo imprescindible que ha sido este bien natural para el desarrollo de las civilizaciones y, finalmente hacer ver que ese activo natural puede convertirse en nuestro enemigo, cuando el uso que le damos no es el adecuado.

Exijamos a nuestros ciudadanos hacer un uso adecuado y racional de este bien y a nuestros congresistas que hagan uso de sus funciones y terminen de crear un instrumento regulatorio para el agua, que sea capaz de garantizar los elementos que la producen, regular el uso de la misma y sancionar de forma ejemplar a los que no actúen de forma responsable ante el uso de este recurso.

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