Editorial

Con prudencia y moderación

La que comienza es una semana festiva, pero está antecedida de noticias que entristecen. En la autopista Las Américas, cinco de seis jóvenes murieron calcinados al estrellarse el vehículo en que viajaban con una mata de coco. En Fondo Negro, Barahona, murieron otros dos al deslizarse el vehículo en que viajaban. Y y en San Cristóbal, falleció el ciudadano Bienvenido Franco, padre de la periodista Leomaris Franco, a resultas de las heridas y fracturas que sufrió al ser embestido por una motocicleta, cuyo conductor resultó con heridas en distintas partes del cuerpo.

Son noticias tristes, pero apesadumbra más saber que se pudieron evitar con una actitud de comedimiento. Tenemos que comportarnos con prudencia. Tomemos en cuenta que gran parte de la colectividad nacional va a participar en las fiestas de Navidad y Año Nuevo. Tengamos presente que en el feriado de Navidad se abre un ambiente festivo en el territorio nacional. Participan en las celebraciones hasta los que tienen limitaciones económicas, porque reciben recursos de los parientes y amigos que desean vivan la fiesta de la Navidad.

Ahora bien, como es una actitud recurrente en la vida dominicana, a pesar de que algunos dicen que no hay ambiente para excesos en navidad, la historia enseña que es una expresión que repite una parte de la población en diciembre, pero cuando se inician los días de fiesta, la situación cambia, porque es mucha la gente que no deja pasar la tradición como un período corriente.

Lo cierto es que sólo se quedan indiferentes los que no participan por sus creencias religiosas o causales como las tragedias que nos duelen, pues alteran el estado de ánimo. Es lo que explica que en las fiestas de diciembre toman bebidas alcohólicas hasta los que no las consumen durante el año.

En consecuencia, el momento es oportuno para llamar a los que van a participar en las fiestas a comportarse con mesura y a un momento de reflexión, porque la vida no terminará con los días de Navidad. Cuando pase la fiesta, todos volveremos a las realidades que vivimos cada día.

Los que van a tomar carreteras deben hacerlo con cuidado para evitar accidentes de tránsito como los que ya han dejado luto y que los conductores pudieron prevenir para evitarlos. La imprudencia y la distracción no pueden seguir como parte de un comportamiento en días especiales como los de Navidad y Año Nuevo.

Los que aprovechan la fiesta para disfrutar las bebidas alcohólicas, no deben olvidar que es bueno tomarse el contenido, pero nunca beberse la botella.

Apoyemos las medidas preventivas y las orientaciones de la Autoridad Metropolitana de Transporte (AMET), el Comité de Operaciones de Emergencias y las medidas especiales del Ministerio de Obras Públicas a través de la Dirección de Tránsito Terrestre, como es la resolución que prohíbe la circulación de vehículos pesados los días 24, 25 y 31 de Diciembre, así como el 1 de Enero.

A cada conductor de vehículo de motor que va al volante debemos decirles no lo acompañamos si decide consumir bebidas alcohólica en el tiempo que va al volante. Debemos celebrar, como ha dicho el Papa Francisco: “una Navidad verdaderamente cristiana, libre de toda mundanidad”.

Comportémonos con moderación y prudencia. Rechacemos los excesos que conducen a tragedias que se pueden evitar con una conducta preventiva.

No olvidemos, como nos lo recuerda el Papa Francisco: lo precioso de la Navidad es la paz.

Demos solidaridad a las familias que lloran las pérdidas que no se pueden recuperar. Son pérdidas humanas.

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