Hablan los hechos

La política dominicana vista desde las ideologías (1844-1861)

Las ideologías como hemos visto en esta serie de artículos, son un sistema de valores éticos, intelectuales y políticos, que han trascendido a sus creadores y, en un sistema democrático desarrollado y maduro, constituyen el sello que distingue a los gobiernos y partidos políticos que surgieron al imponerse la democracia liberal como sistema de gobierno sustitutivo del antiguo régimen monárquico.

Hemos visto como se desarrollaron las ideas políticas, vinculadas estrechamente al pensamiento económico, la forma en que los países mas desarrollados fueron dando respuesta a sus necesidades, la creación de nuevas clases sociales integradas a la primera y segunda revolución industrial y como las guerras construyeron radicalismos que al final resultaron en fracasos estrepitosos.

Pero además, como el periodo que siguió a la segunda guerra mundial se constituyó en un nuevo renacimiento económico y científico, que aún en medio de la llamada guerra fría o contradicción ideológica este-oeste, permitió a la humanidad aumentar en forma notable su expectativa de vida y el acceso a los nuevos inventos que representan hoy en día la vida moderna.

Ahora, ya definidas todas las corrientes ideológicas, nos queda tratar de ubicar la evolución ideológica que distingue a las corrientes que han gobernado al país desde el nacimiento de la República hasta nuestros días.

Liberales contra anexionistas conservadores

El grito de fundación de la República Dominicana en febrero de 1844 contra el invasor haitiano fue el resultado de las ideas liberales de un pequeño grupo de la minúscula clase media que existía en el lado español de la isla de Santo Domingo, a lo que se sumaron sectores conservadores, que en un momento apoyaron la invasión de Boyer y los que planteaban la anexión a Francia unos, a España los otros y hasta a Inglaterra los demás.

Es decir, durante el periodo denominado como Primera República, que va de febrero de 1844 hasta la anexión a España en 1861, los gobiernos que se sucedieron fueron la expresión del enfrentamiento entre el segmento liberal encabezado por Duarte y los trinitarios y la mezcla de anexionistas conservadores.

El primer presidente constitucional de la República fue Pedro Santana, un hatero de la parte este de la isla, quien no tardó en liquidar al movimiento liberal e imponer la voluntad de los propietarios de los medios de producción, como parte del control que comenzó a ejercer ese sector de clase a través de los gobiernos que se sucedieron posteriormente.

En esta etapa de la historia sobresalen dos personajes del mismo origen que comparten los mismos intereses, ambos hateros y anexionistas, por un lado Pedro Santana y por el otro Buenaventura Báez, quienes se disputan el poder para satisfacer sus intereses personales y aplastan al movimiento independentista.

Esto no es mas que la expresión del atraso en que se desenvolvía el pueblo dominicano en esa etapa histórica, es mas, en el segmento liberal mas del 80% de la clase media era analfabeta, incapaz entonces de entender los conceptos contenidos en los planteamientos de crear una democracia liberal, que era lo que estaba en boga en Europa y los Estados Unidos, países con mayor grado de desarrollo político y social.

Una nueva nación sin estructura social y con un estilo de vida que se acercaba mas a un feudalismo tardío, donde predominaba el hatero, que como describe Juan Bosch en Composición Social Dominicana, era dueño de inmensas cantidades de tierra donde pastaba el ganado atendido por una mínima mano de obra, muy lejos de la discusión que sobre el papel de los obreros ya se debatía en los países industrializados.

El caudillismo como sustituto ideológico

El atraso económico y escaso desarrollo social de la nueva República, unido a la inexistencia de un proyecto liberal o conservador de inclusión del pueblo en las decisiones nacionales, provocó que surgiera la solución personalista a los problemas políticos y de subsistencia.

buenaventura-baez

Es por esto que se desarrolla desde esta época el fenómeno del caudillismo, marca que será una de las principales características de toda la vida política de la República Dominicana durante su historia.

Los primeros caudillos fueron Báez y Santana, ambos anexionistas y no creyentes en la posibilidad de supervivencia de la República de forma independiente, pero que cubrieron con su liderazgo sobre el pueblo pobre, los primeros años posteriores a la fecha de independencia.

Ahora, había que dar algún sentido político y legal a la existencia de los gobiernos, y es por esto, que con la ayuda de los liberales se crean los instrumentos jurídicos que caracterizan a una democracia liberal y un sistema presidencialista con poderes públicos separados, que era la corriente que prevalecía en los nacientes países latinoamericanos de la época.

Lo que ocurre, y de esto no se dieron cuenta los liberales, era de la imposibilidad de crear una nación donde este concepto no se cumplía por el atraso político y social del nuevo Estado.

Es decir, la independencia dio lugar a la creación de un Estado pero no de una nación, porque ambos son conceptualmente diferentes.

Para los fines legales de existencia y representación, existía un estado llamado República Dominicana que poseía un territorio definido, una forma de gobierno, una constitución que le daba soporte institucional y donde los que habitan se someten a la soberanía de las leyes.

Ahora, una nación implica la integración de relaciones culturales e históricas entre los miembros del estado creado, es decir, tiene que existir un vinculo de unión entre las personas que integran el estado para que se constituya la nación.

Y en esos años en el nuevo estado llamado República Dominicana no existía lo que modernamente llamamos cohesión social, porque la mayoría de sus habitantes, a pesar de compartir un mismo territorio y hablar una misma lengua, tenían intereses muy dispares y por su alto componente anexionista una desconfianza en la construcción de la nación dominicana.

El error histórico de los liberales

En este punto se pone de manifiesto un error en la visión de país que se hizo el sector liberal, donde planteó la construcción de un sistema democrático liberal en un país sin estructuras sociales y económicas que dieran sustento a este sistema de gobierno.

Fue un absurdo que se trasladó a través de toda la historia dominicana, el pretender imponer practicas políticas importadas de países con un nivel de desarrollo muy superior al que se encontraba en país en diversos momentos de la existencia del estado dominicano.

Era imposible crear una democracia liberal en un país con una estructura social y económica mas propia de un feudalismo tardío, es decir, anterior incluso a la monarquía desalojada del poder en Europa en el siglo XVIII, sin embargo los creyentes en el liberalismo se aferraron a la idea de crear las instituciones políticas propias de países que debatían la forma en que los obreros en las fábricas se integrarían a sus respectivas sociedades.

Un ejemplo de como el caudillismo hizo uso de las ideas liberales de creación de una democracia en el país y al mismo tiempo impuso su ley a sangre y fuego, fue la aprobación de la primera constitución de la República el 6 de noviembre de 1844.

Solo hay que pensar, que la constitución de San Cristobal tiene en su haber una gran cantidad de artículos, casi todos garantía de la separación de los poderes y libertades públicas, al estilo liberal, sin embargo la intervención del caudillo Pedro Santana para la inclusión del artículo 210, que le otorgaba poderes dictatoriales constituía un mentís al texto completo garantista y democrático.

La ideología anexionista

Lo cierto es que el pensamiento político que domina la Primera República es el protectorado y el anexionismo y el sistema de gobierno es el caudillismo, lo que se impondrá por muchos años en la historia del país.

Con el grito de independencia se renovaron los intentos, fracasados durante la llamada independencia efímera de Nuñez de Cáceres, de buscar la protección de las grandes potencias coloniales ante el peligro que representaba el regreso del ejercito haitiano, verdadero terror de los dominicanos.

La mayoría de los grupos de tendencia liberal eran proteccionistas, es decir, planteaban someter el territorio de la República a la protección de un país con una fuerza militar disuasiva frente al vecino Haití, y los conservadores pretendían directamente anexar nuestro territorio a una potencia colonial.

Los dos caudillos de la época, Pedro Santana y Buenaventura Báez, se trazaron como meta la anexión a España, Francia, Inglaterra o Los Estados Unidos; en una competencia secreta para determinar quien lograba primero el beneficio de esta acción.

Al final el caudillo Pedro Santana logró su cometido, cuando en 1861 la bandera española volvió a desplegarse en los edificios y plazas publicas como símbolo de que el territorio de lo que era la República Dominicana, volvía a regirse por una de las coronas europeas, en este caso, una potencia de segunda categoría ante el empuje de Inglaterra y Francia.

En resumen

En resumen, los intentos de los liberales que crearon ideológicamente la República bajo la inspiración del iluminismo francés, se doblegaron ante el atraso económico y social del territorio que ocupaba el nuevo país.
Resultó un imposible, a pesar del esfuerzo hecho en el documento constitucional de 1844, dejar atrás siglos de atraso y abandono por parte de la potencia colonial, y la actividad política se centró en los personajes antes que en las ideas.

Esto dio origen a un sistema político marcado por el caudillismo, que se ha transmitido a través de toda la historia política dominicana hasta nuestros días.

El caudillismo en si mismo es una practica antidemocrática, ya que por medio de el, las grandes masas populares depositan su voluntad en las manos de un solo individuo, quien ejerce la autoridad la mayoría de las veces al margen de los instrumentos institucionales que provee un sistema democrático.

La próxima semana trataremos la evolución política del caudillismo como practica política y los intentos liberales de construir una democracia en el periodo de la Segunda República.

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