Opinión

Los pataleos del moribundo

“Una mala causa será defendida siempre con malos medios y por hombres malos” - Thomas Paine.

Luego de todos los intentos fallidos de descrédito de la Administración Medina, los erróneamente denominados “modernos” asumen en estos días postreros de campaña la mala causa del boicot a la JCE. Esto es, tratan de impedir o interrumpir el desarrollo normal del proceso de organización de las elecciones generales con el propósito de inducir un incidente grave antes de la medianoche del día 15 de mayo. No es la primera vez que los dirigentes de esta vieja agrupación con nombre nuevo expresan sus dudas sobre la imparcialidad de los jueces electorales y los métodos y procedimientos de trabajo del organismo.

Apuntan ahora a la tecnología del conteo, divagando sobre medios primarios (conteo manual) y de punta o avanzados (conteo electrónico con equipos de alta confiabilidad).

Como confesos portadores de un cambio que serían incapaces de emprender, se inclinan, sospechosamente a última hora, por el conteo manual (manos, ojos y cerebro), siguiendo la vieja tradición electoral que prevaleció desde las primeras elecciones de la República. Como señalamos en otra entrega, la Ley Electoral No. 275-97 no establece este tipo de conteo, sino que, como bien señala Flavio Darío Espinal en un magnífico artículo publicado en su columna “En Directo”, reproducido en espacio pagado en la sección Opinión del Diario Libre en fecha 5 de mayo de los corrientes, “…es evidente que lo que la ley exige es que el secretario del colegio electoral, una vez desdoble la boleta, lea en voz alta el partido que ha sido favorecido en esa boleta. De esta disposición (Art.127 de dicha Le, JS) no puede desprenderse, por más creativa que sea la interpretación del texto legal, que el conteo de los votos propiamente hablando tenga que hacerse manualmente, es decir, contados por personas. Es, por tanto, perfectamente legal que el conteo se haga exclusivamente de manera electrónica, es decir, que la boleta, una vez haya sido mostrada y leída en voz alta por el secretario, pase a una máquina electrónica que se encarga de hacer el conteo, y que al final se produzca un documento (el acta) con el conteo total de los votos, el cual se remite también electrónicamente al centro de cómputos, lo que produce un conteo mucho más rápido y eficiente”.

No obstante esta realidad, tan bien explicada por el analista Espinal, el pleno de la JCE dispuso el pasado martes 3 de mayo que el 100% de los votos del nivel presidencial sean contados también de forma manual, luego de ser escrutados electrónicamente, “predominando siempre los resultados del conteo manual”. De acuerdo con el Presidente de la Junta, doctor Roberto Rosario “…se establece, que si como consecuencia del conteo manual surgiera alguna diferencia de la relación de votación que produzca el conteo electrónico, se tomará como válida el acta que surja del conteo manual, siendo esta la que se incorporaría a los boletines provisionales que elaboren las juntas electorales correspondientes”.

Tal conteo se hará en los colegios electorales y no desde las Juntas Municipales, como se había acordado previamente. Comentando esta posición, Espinal señala en el mismo trabajo antes citado que “la decisión de la JCE de aceptar el conteo doble en el nivel presidencial, es decir electrónico y manual, es una medida razonable que seguro será vista favorablemente por los observadores internacionales, aunque a decir verdad innecesaria”. En efecto, es una medida “innecesaria” porque hubiera sido suficiente seguir la ruta recomendaba por Participación Ciudadana (PC), entidad que había propuesto el conteo manual de una muestra representativa de colegios o mesas electorales, haciéndolo en las mismas mesas, como una forma de validación del grado de certeza del conteo electrónico.

Sin embargo, Esta correcta recomendación de PC, descubrió para el PRM y otros grupos de oposición lo que ellos entendieron como una oportunidad para echarle el jabón al salcocho e iniciar un soterrado boicot al buen desempeño de la JCE. Su propuesta de hacer el conteo manual en los tres niveles consabidos (presidencial, congresual y municipal) luego de comprar costosos equipos y gastar mucho dinero en entrenamientos y pruebas, además del valor del mayor tiempo de espera implícito por razones obvias, es decididamente absurda, politiquera e irrazonable en una situación en la que se dispone equipos de alta eficiencia, idoneidad y confiabilidad. Lo peor, el procedimiento de conteo electrónico fue notificado y explicado a todos los partidos con mucho tiempo de anticipación, sin que nadie se opusiera o expusiera una ruta alternativa.

Ya la JCE dijo su palabra. ¿Por qué el conteo manual se decide hacer únicamente en el nivel presidencial? Porque sencillamente es la vía más corta y eficiente de validar la confiabilidad del conteo electrónico. Para hacerlo, ni siquiera es necesario contar manualmente el 100% de los votos en el nivel presidencial: bastaría perfectamente un 15 o un 20%, lo cual sería más que suficiente para validar el conteo electrónico del universo completo.

No encontramos una salida más salomónica que la expuesta por las autoridades electorales, esto, no en el sentido erróneo de complacer a todas las partes, sino de reiterar con una leve variante el camino técnicamente correcto que hasta el momento ha seguido. La confiabilidad del trabajo hasta ahora realizado por el organismo electoral se comprueba en las reiteradas muestras de solidaridad recibidas por él de parte de asociaciones empresariales, juristas de renombre, expertos constitucionalistas y electorales.

Esperemos ahora que el PRM acuse de entreguismo a los colegios electorales, donde están todos los partidos debidamente representados, o desconozca a última hora y en cualquier escenario los resultados electrónicos porque las máquinas son muy vulnerables a las acciones desaprensivas y bien pagadas de los llamados hackers. Todo es posible. La realidad es que parece que están tramando interrumpir o accidentar de mala manera el proceso electoral. A estas alturas, nadie puede ya enmendar sus errores de campaña ni las torpezas de su candidato y prefieren hacer ruidos y fraguar escaramuzas con la JCE, algunas de un elevado grado de peligrosidad potencial.

Por tanto, la militancia, los dirigentes medios, provinciales y nacionales del PLD deberían estar muy alertas para defender la pulcritud y continuidad del proceso; deben asegurar los votos en cada calle del barrio, en cada casa, edificio y sector, lo mismo que entre los familiares y amigos convencidos o por convencer de que la ruta morada es la que más conviene a la nación.

Madruguemos el día 15 de mayo, pongamos a disposición de los votantes nuestros medios de transporte, facilitemos las cosas a los ancianos, a la gente de escasos recursos, pongamos el café y el alma, el entusiasmo y la fuerza para que la misma cuadrilla responsable de tres colosales desastres administrativos, económicos, financieros y sociales obtengan una votación miserable y se diluyan en sus rabiosas y tristemente conocidas pugnas, regateos y contradicciones. Enseñemos a los de menos conocimientos cómo votar correctamente, no tiremos a la borda un solo voto, adoptemos una actitud cívica y respetuosa, no nos dejemos provocar, seamos dignos de una de las mayores obras políticas del Prof. Bosch: el Partido de la Liberación Dominicana.

Se ha hecho un gran trabajo. Unos transmitiendo entusiasmo al portar banderas y afiches, y marchar kilómetros motivando al pueblo en los más recónditos lugares del país; otros, organizando y planificando para garantizar la eficacia y eficiencia de las actividades; otros más, orientando por los medios de comunicación de masas y las redes sociales, respondiendo las diatribas, los insultos y las calumnias del opositor anodino y al mismo tiempo presentando hechos irrefutables que avalan los grandes avances del país en los últimos doce años; por último, ha estado muy activa la trinchera de los periodistas y escritores, de los columnistas y profesionales de todas las ramas del saber humano que con sus escritos crean conciencia, despiertan voluntades y encienden la llama de la esperanza en un mejor país.

No pierdan de vista de que las autoridades públicas en los tres niveles mencionados son más importantes que importantes y elegirlas bien decide al final de cuentas una funcionalidad democrática de excelencia en continuo proceso de perfeccionamiento. Somos nosotros, los electores, los protagonistas, los dueños del futuro del país. Tendremos la democracia que queramos tener y no contribuimos a ninguna o inclusive podemos propiciar una mala gobernabilidad política con actitudes despreocupadas e indiferentes.

Recordemos a Luis Carlos Galán Sarmiento, quien sufrió un atentado mortal en la plaza de Soacha, al sur de Bogotá, defendiendo sus ideales liberales y su inmensa fe en la democracia: “No hay democracia si no se entiende la Nación como una misión colectiva, un compromiso de todos”. Con este alto sentido de la democracia, seamos más activos que nunca acelerando los pataleos del moribundo sin dejar de estar muy alertas a su capacidad de hacer daño en sus horas póstumas.

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