Opinión

Ética y transparencia

Para ser portadores o facilitadores de una nueva cultura, cuyo soporte fundamental sea la ética y la transparencia en la administración pública, se hace imprescindible el redefinir qué pretendemos y qué deseamos hacer con las futuras generaciones de servidores públicos que están tocando a las puertas, en lista de espera, para que los servidores públicos del presente les permitan acceder a las posiciones que hoy día ocupan en las diferentes instituciones gubernamentales.

Se trata de empoderarnos de nuevos proyectos innovadores, de liderazgos responsables, de abrir otro frente de lucha contra la corrupción, preparando nuevos soldados que han de llegar a la administración pública siendo, desde un principio, portadores de un comportamiento ético y transparente para provecho de la sociedad.

Efectivamente. Los jóvenes estudiantes, tanto los de nivel técnico como los de la secundaria y universitarios, han de participar desde ya en la construcción de una cultura de la ética y la transparencia; armas poderosas y efectivas llamadas a contrarrestar y acorralar el fastidioso fenómeno de la corrupción administrativa.

Estos jóvenes son nuestros relevos obligados. Desde ya deberíamos empezar a educarlos y capacitarlos mediante charlas, talleres, seminarios, tertulias, conversatorios, simposios, etc., acerca de la importancia de ser portadores de una cultura ética y transparente cuando se ejerce una función pública.

En definitiva, a nuestra administración pública le conviene planificar y ejecutar políticas de acercamiento con los jóvenes estudiantes que aún no se han dejado atrapar por el germen de la corrupción. ¡Manos a la obra!

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