Editorial

Las incertidumbres en el triunfo de Trump

Justo a la semana después de celebradas las elecciones en los Estados Unidos de Norteamérica, las agencias de prensa y cadenas de radio y televisión reportan la realización de protestas contra el presidente electo Donald Trump.

La nota característica de esas protestas era la exhibición de carteles quejándose de los resultados electorales, inconformes con los mismos “Ésta no fue la voluntad de la gente, hubo poca participación y como resultado de este sistema, terminamos con un presidente que no está calificado”.se leyó en un cartel en una de las protestas en la Florida.

Otra característica es que se ha tratado de manifestaciones espontáneas, convocadas a través de redes sociales, que han logrado concentrar multitudes.

Contra casi todos los pronósticos, Donald Trump, magnate inmobiliario de 70 años, sin experiencia política alguna, el más controvertido de los candidatos que jamás había nominado el Partido Republicano, dirigirá los destinos de la primera potencia mundial durante los próximos cuatro años, una gran sorpresa internacional y porque además, los resultados contradijeron las encuestas y análisis.

El resultado de las elecciones norteamericanas se suma a una serie de derrotas de las encuestas en lugares como el Reino Unido, donde el Brexit ganó el referéndum, así como también la consulta donde el pueblo colombiano dijo que no a la paz con las FARC firmada por el Presidente Juan Manuel Santos.

La política y los políticos en el mundo están siendo cuestionados por los electores, una conclusión en lo inmediato que se complementa con la lección aprendida de que la política no es solo marketing.

Se dice ahora que existe un descontento en la sociedad norteamericana, a raíz de los problemas económicos y de desempleo, y Trump logró captar la atención de esa población con su discurso, que logró aglutinar la base republicana que tenía un descontento con la economía y la migración.

Junto a las protestas, pobremente difundida, abundas las autocriticas y explicaciones sobre lo que se apostó a que fuera y no fue. Proliferas las creatividades explicativas.

El mundo ha reaccionado en términos diplomáticos saludando la elección presidencial del empresario, quien admitió, varias veces, ser evasor y él mismo visitó la Casa Blanca y emitió palabras de elogios para su competidora, la señora Hillary Clinton, no obstante se mantiene la incertidumbre de consecuencias todavía imprevisibles teniendo en cuenta que el candidato republicano defendió durante la campaña, un giro en la política doméstica como en la política exterior.

Sin duda ha ganado un político atípico con inclinaciones al fascismo; irreverente, irrespetuoso y enfrentado a la base de su propio partido al que uso solo como vehículo para presentar su candidatura.

Los análisis, proyecciones y las encuestas se equivocaron, los electores también. Las esperanzas se concentran ahora en que el mundo no tenga que pagar lo que se coincide en calificar como un grave error.

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