Editorial

Ahora que los dejen trabajar

La sesión del Senado de la República del miércoles 16 de noviembre de 2016 puso fin a varios meses de presiones de parte de la oposición política al gobierno y la sociedad civil al designar a los titulares de la Junta Central Electoral y sus suplentes.

Con el voto unánime de los asistentes (27 de los 27) se escogió a Julio César Castaños Guzmán, Presidente, Rosario Graciano, Henry Mejía, Roberto Saladín y Carmen Imbert Brugal, miembros y a quienes serán también sus suplentes.

Ciento veintidós días después de la instalación del Senado, tiempo utilizado para conformar una comisión especial, entrevistar, consensuar en busca de la mejor presentación, que al juzgar de las reacciones favorables, ha sido una gran elección.

Se ha cumplido con las expectativas que tenía la sociedad con relación a los integrantes de la Junta Central Electoral con la elección del plenario de la cámara alta, quien ese día reconoció también el trabajo tesonero del equipo que cesa en sus funciones con Roberto Rosario a la cabeza.

Los seleccionados son personas que han prestado servicios al país en distintas posiciones, que el Partido de la Liberación Dominicana, con amplia mayoría en el Senado, ha reconocido y seleccionado para desempeñar las funciones de árbitros electorales y de control del registro civil.

A pesar de tener esa amplia mayoría en la cámara alta, el PLD acogió el deseo de la población de integrar una Junta compuesta por personas equidistantes de la actividad partidaria, siguiendo así la tradición y el comportamiento histórico de la organización, que se ha sustentado en el consenso.

Igualmente el PLD ha estado identificado con que la Junta Central Electoral esté constituida por miembros que generen confianza en la ciudadanía procurando que se cumpla con los requisitos legales y con la legitimidad, que ciudadanos y ciudadanas esperan.

La elección del Senado para la nueva JCE ha sabido conciliar los naturales deseos de cambio con la permanencia de la memoria de la institución y la experiencia de los designados.

El principal reto de la Junta que ha de juramentarse el lunes 21 de noviembre, es dar continuidad a las transformaciones logradas con la saliente JCE, en el registro civil, en el libro de extranjería y en el ámbito electoral.

Los escogidos están probados, lo que se impone es dejarlos trabajar para, dentro de cuatro años, cosechar nuevos éxitos en nuestra democracia.

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