Editorial

¿Honramos los propósitos Fundacionales?

Nos falta asumir los desafíos propios de un partido progresista. Un partido de esa naturaleza, y el PLD así se originó, descansa en los cimentos de las ideas, que expresan desarrollo, institucionalidad, transparencia, soberanía y sobre todo igualdad de oportunidades.

Las ideas se cultivan para unificar y crear acercamiento de voluntades, para trabajar por una estrategia definida La estrategia fue expresada en el discurso central pronunciado por su Presidente fundador, profesor Juan Bosch, en el Congreso Constitutivo el 15 de diciembre de 1973, hacen ahora 43 años..

Fueron muchas las reuniones para confrontar las ideas. Se buscó conclusiones que permitíeran proyectar el proceso futuro, desentrañando las características históricas y sociales del Pueblo dominicano; definir su naturaleza. Lógico, sin apartarnos del contexto mundial que como conflicto creaba la confrontación bipolar.

Las características del país eran propias de una base económica y social más cercana al precapitalismo y aún distante de ser de capitalismo en desarrollo. Esta primiza permitía saber con cuales fuerzas sociales contar y hasta donde podían llegar.

Asimismo, definir los propósitos u objetivos estratégicos y crear una organización capaz de operar, sobrevivir y crecer en medio de serios conflictos políticos y persecuciones propias en tiempos de represión.

Ni era posible hablar de capitalismo, donde no lo había con la cohesión propia de ese sistema, ni tampoco favorecer el socialismo por la misma razón, se carencia de las fuerzas sociales (obreras) formadas en el capitalismo para forjar el socialismo.

El beneficio de contar con una figura experimentada y de una basta cultura y rigor científico hizo posible llegar a resultados, que vistos en el tiempo son hoy tangibles. Juan Bosch constituye un factor dirigenciales único, genial y propio de casualidades históricas; sin él era imposible crear un instrumento histórico de la importancia del PLD.

Surgimos como una organización de liberación nacional. Los objetivos quedaron claramente definidos. El primero completar la obra de Duarte y los Trinitarios, fundadores de la Republica, propiciadores de la independencia; formar el Estado moderno constituyó uno de los desafíos.

Ese objetivo en plena realización, se cumple. Se han creado y puestos en ejecución los marcos jurídicos consolidando las instituciones, la trasparencia, dotando el sistema de una muy actualizada constitución. Es evidente la construcción del Estado moderno.

Transformamos las estructuras económicas y sociales, como otro objetivo fundacional, lográndolo en democracia; y con ellas las fuerzas sociales progresistas.

Consolidado el Estado independiente y republicano y creadas la base económica estructural, además de seguir haciendo grandes esfuerzos en ese sentido, debemos de trabajar puntualmente para superar la desigualdad.

Esto último ignifica la creación de un régimen social y económico PROGRESISTA, en el que toda la población se integre a producir riquezas y las mismas beneficien para garantizar los derechos e igualdad de oportunidades.

Ha sido titánica la construcción de las fuerzas económicas y sociales. El reto ahora es que con ellas de aliados estratégicos podamos avanzar hacia la superación de la desigualdad y garantías los derechos.

Si Juan Bosch pudiera evaluar lo logrado, diría que lo hemos honrado, como ha sido posible en el proceso estratégico planeado, porque los humanos no somos infalibles.

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