Editorial

Prepararnos para la contingencia

En todo el trayecto de las primarias y la campaña electoral de los Estados Unidos y en tiempo de la transición para la instalación de nuevo gobierno han predominado las dudas e interrogantes sobre la actuación del juramentado presidente norteamericano, Donald Trump.

Las movilizaciones el mismo día de la juramentación y las grandes marchas de costa a costa en Estados Unidos y países de Europa ratifican la incertidumbre mundial generada con el nuevo inquilino de la Casa Blanca.

Regias ceremonias en el traspaso de mando que no lograron restar fortaleza al malestar. El primer desayuno de Trump en la sede presidencial lo tomó viendo las imágenes de una enorme concentración en la capital del poderoso país en la Marcha de Mujeres de Washigton, protestando por la agenda y la retórica del nuevo presidente.

Miles de personas participaron en manifestaciones en ciudades de casi todos los estados norteamericanos, para solidarizarse con la Marcha de Mujeres, que inicio con un simple llamado en las redes sociales.

El entusiasmo y las expectativas generadas con anteriores mandatarios han cambiado. Se ha disipado un tanto la esperanza de que desde el gobierno, la personalidad voluble, caprichosa e impredecible de Trump, pudiera variar.

Sus primeras disposiciones confirman las sospechas y hacen desaparecer las ilusiones de que no sea como vendió.

En el gabinete prácticamente se han excluido los latinos, las mujeres y personas de color negro . En el discurso al proclamar “Estados Unidos primero”, confirmó el giro económico hacia un nuevo proteccionismo, práctica denunciada con responsabilidad por nuestro Presidente, Danilo Medina, en su discurso ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

“Cada decisión sobre comercio, impuestos, inmigración, asuntos exteriores, se hará para beneficiar a los trabajadores estadounidenses y a las familias estadounidenses” dicho por Trump impone a los países una nueva preparación para ajustarse o rechazar el esquema proteccionista, que se presenta como nacionalismo.

De la frase del brevísimo discurso de Trump, arriba citada, se deduce también que la prioridad de los empleos en Estados Unidos será para los ciudadanos de esa nación, es decir nuevas trabas para el migrante en Norteamérica en donde la comunidad dominicana tiene una altísima representación.

La simple mención de México, la amenaza a fabricantes de automóviles para que no se establezcan en el vecino del Sur tienen a este país al borde del caos, atrapado entre la devaluación del peso mexicano, la inflación y los gasolinazos.

Más temprano que tarde, tenemos que vernos en ese espejo, porque como dice el refrán, es mejor precaver que remediar y entonces prepararnos para los nuevos desafíos y posibles contingencias

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