Opinión

Mes de la patria

En febrero celebramos el mes de la patria. Momento oportuno para continuar hablando sobre nuestro inmenso Juan Pablo Duarte, Padre de la Patria.

De hecho, lo correcto sería estudiarlo a profundidad y con espíritu crítico, fundamentalmente, mediante charlas y tertulias, en todos los centros educativos; pero, de manera muy especial, en la administración pública, buscando así que todos los servidores públicos, empezando por aquellos que hoy día ocupan posiciones de alto nivel dentro del aparato administrativo del Estado, conozcan mucho más las virtudes del patricio.

No basta con mencionar las adversidades y los sacrificios que Duarte hizo a favor de que fuésemos libres e independientes de toda potencia extranjera. Tenemos que aprender lo más posible de su obra para entonces lograr comprender por qué fue un hombre pulcro, honesto, liberal y ético durante toda su existencia.

Definitivamente que la acción y el pensamiento de Duarte nos conducen a pensar que precisamente esa acción y ese pensamiento debería ser asimilado e imitado por todo funcionario dentro de la administración pública.

Lo real verdadero es que si los primeros gobernantes y los funcionarios de altas categorías que tuvimos en los albores de nuestro grito de independencia, hubiesen seguido el ejemplo acrisolado de Duarte posiblemente hoy día no estuviésemos pasando por la desgracia de estar hablando todos los meses y los años de acciones de carácter corruptiva.

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