Opinión

La locura de marzo

En su discurso del 27 de febrero el Presidente de la República Dominicana, Danilo Medina, anunció la celebración de los XIV Juegos Nacionales para marzo de 2018.

Esa es una buena noticia, como lo es el hecho de que el ministro de Deportes, Danilo Díaz, haya señalado que serán unos juegos modestos y donde por sus características serán sub 23 y que deberán participar muchos estudiantes.

Este anuncio nos lleva a reflexionar sobre el hecho de que uno de los grandes problemas del deporte nacional es la falta de base escolar, y es porque casi siempre hemos valorado las habilidades deportivas al margen de las escuelas y las universidades, El desarrollo de las capacidades deportivas, las condiciones físicas, el genotipo y el biotipo, los esfuerzos individuales, y muchas veces hasta la suerte, han acompañado a los mejores atletas.

Son muchas las horas, energías y recursos que están concentrados en los atletas de éxito, han dedicado la mayor parte de su vida al trabajo duro y tesonero para lograr los resultados deportivos, económicos y sociales que han obtenido. Al lado, y debajo de los atletas exitosos, hay centenares de jóvenes que no lograron la cúspide, posiblemente con más o iguales condiciones que los que han tenido éxito.

Nosotros conocemos casos de éxito, pero también casos de resultados negativos o no deseados, y al final, en la bruma del tiempo, del bullicio, o de la prisa, olvidamos muchos jóvenes que pudieron ser estrellas y no lo fueron.

No debe ser así, no todo el mundo va a ser una estrella, pero las condiciones físicas pueden y deben servir para conseguir ser un buen profesional.

En los Estados Unidos, los juegos más importantes son los universitarios, hay competencia de todo, desde béisbol, básquetbol, atletismo, golf y hasta de guerreros ninja.

Una idea de lo que es el deporte estudiantil en los Estados Unidos es lo que se llama “La Locura de Marzo”, que se da todos los años en este mes y termina a principio de abril.

Los 68 equipos de baloncesto masculino universitarios inician este 14 de marzo, una frenética lucha donde el que pierde sale, para alcanzar el título nacional. Más de mil millones de dólares en publicidad, las conexiones por internet se ralentizan porque millones de personas se conectan con sus móviles para ver los juegos, la productividad de las empresas baja, las actividades sociales y culturales se incrementan, los aeropuertos y autopistas de los estados donde se celebran los juegos se abarrotan, es una euforia total.

Los mejores atletas norteamericanos salen de las universidades, y lo que es más importante, los que no saltan al profesionalismo, o a un más alto nivel competitivo, salen como profesionales, para bien de ellos y de sus familias, Y a eso debemos de aspirar.

Ojalá que los juegos nacionales de marzo de 2018 sean un paso sólido en la dirección de escolarizar nuestro deporte y podamos tener en el país, muchas “locuras de marzo”.

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