Opinión

Por qué imitar al avestruz

Los seres humanos y sus conglomerados organizados en las diferentes sociedades del mundo, con frecuencia asumen la actitud del avestruz ante problemas que después procuran resolver con medidas más costosas, a pesar de haber tenido la oportunidad de ni siquiera dejar que tales situaciones adquieran connotación de gravedad.

Es penoso tener que hacer esta reflexión ante los informes de prensa que constantemente dan cuenta de reiteradas actitudes de haitianos que han cruzado la frontera, se han ubicado en territorio dominicano, y poco a poco se están adueñando de esos lugares, sin que la autoridad diga esta boca es mía, y tampoco actúe frente a ese particular.

Muy parecida la situación, aunque más grave aun, a los casos en que personas paulatinamente ocupan pequeños espacios públicos como venduteros, y luego, cuando crecen en número y en el espacio invadido, hacerlo retornar a la legalidad resulta sumamente difícil.

En periódicos de circulación nacional, en las redes sociales y otros medios de comunicación, hemos apreciado denuncias de estos casos, en diferentes lugares y creciendo, al punto que se señalan casos en los que ya quedan muy pocos o ningún dominicano, donde tampoco se habla nuestra lengua, sino la haitiana.

No hay dominicanos porque han salido de su lugar natal en busca de mejor suerte. O porque no se sienten a gusto con la situación que se registra. El hecho es que el espacio ha venido siendo ocupado por extranjeros, que en ocasiones hasta han hecho gala de estar “recuperando territorio”, según las publicaciones.

No son palabras huecas, aquello de que: “Los pueblos que no conocen su historia, corren el riesgo de repetirla”. Y cuando leemos esas denuncias, nos parece estar leyendo la interesante obra de Manuel Arturo Peña Batlle titulada: “Historia de la cuestión fronteriza dominico-haitiana”, de la Colección Bibliófilos del Banco de Reservas.

Vienen a la memoria también, aquellos sucesos registrados en Los Valcanes, hace varios años, y que fueron dados a conocer a todos los países del mundo a través de la prensa internacional.

Si República Dominicana sigue dejando que continúen registrándose casos como los que se han denunciado, sin que se adopte medida alguna para frenarlos, a nadie quepa la menor duda de que no estará lejos el día en que esa situación será muy difícil de controlar, amen de que también tengamos encima las famosas entidades no gubernamentales y “organismos internacionales” haciendo acusaciones de todo tipo.

Hasta el momento, nuestras autoridades siquiera se han referido a las denuncias formuladas, ni para negarlas o aclararlas, o señalar que se les tolera por cuestión de humanidad.

Pero la población tiene derecho a saber cuál es la consideración que tienen las autoridades locales, sobre una situación que afecta nuestras atribuciones como estado soberano.

últimas Noticias

Noticias Relacionadas