Editorial

Una situación de crisis a todos perjudica

Ha sido la sociedad la que le ha salido al paso al absurdo planteamiento de que el ciudadano Presidente de la Republica, Danilo Medina, debe ser acusado ante el Congreso, porque desde Brasil un funcionario de una empresa constructora dijo que envió recursos a República Dominicana para financiar campaña electoral.

La noticia vulgarmente manipulada en un titular de primera página, fue rápidamente desmentida por el abogado que representa al publicista, que supuestamente recibió los recursos mencionados.

Entidades sociales, empresariales, juristas y dirigentes políticos, le han salido al paso al planteamiento temerario de un congresista, que buscando nombradía, manifiesta total desconocimiento de leyes y reglas, que se supone debe conocer.

El Consejo Nacional de la Empresa Privada, alertó a la clase política a no dejarse llevar de noticias falsas generadas en redes sociales y diarios digitales y la exhortó a no dejarse guiar por informaciones que buscan “generar confusión y disociación en la sociedad dominicana”.

De su lado, la Fundación Institucionalidad y Justicia (Finjus), por intermedio de su Vicepresidente Ejecutivo, aseguró que quienes apuestan por la interpelación o enjuiciamiento del presidente Danilo Medina en los actuales momentos pudieran estar apostando al caos.

El presidente del Colegio de Abogados de la República Dominicana, calificó como extremista, imprudente y peligrosa la solicitud de algunos legisladores de realizar un juicio político al presidente Danilo Medina, recordando que la Constitución de la República consagra la figura de juicio político en situaciones muy excepcionales.

La dirigencia política, incluyendo opositores al gobierno, ha reaccionado indignada con una sugerencia imprudente, irreflexiva, alocada, colocada en el campo del disparate.

Para proceder en la dirección que se plantea contra el jefe del Estado, se deben dar situaciones objetivas y subjetivas, que la Constitución de la Republica precisa, las que no se han presentado en ese caso.

Aclarando que el Presidente de la Republica no tiene nada de que arrepentirse, porque no ha cometido acciones indebidas, reiteramos el fin perverso del planteamiento, motivo del presente comentario, que permite advertir la insistencia de sectores económicos y políticos que quieren llevar la desestabilización y porque no decirlo, provocar una situación de crisis en el país en la que ellos, conjuntamente con el pueblo, terminarían también profundamente perjudicados.

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