Opinión

Orlando, Goyito y Marzo

El mes de marzo del Siglo XX resulta ser una fecha fatídica para el periodismo de la República Dominicana. El 23 de marzo de 1973 cayó asesinado en una de las calles de la Zona Colonial, de la ciudad de Santo Domingo, el periodista y analista político del periódico Ultima Hora, Gregorio García Castro, autor de la leída columna en “En un tris”.

Luego, dos años después, pero el 17 de marzo de 1975, entrando la noche; resulta asesinado en plena calle José Contreras con Cristóbal de Llerenas, de la Zona Universitaria, el comunicador más talentoso y puro de todos los tiempos, Luis Orlando Martínez, mejor conocido como Orlando Martínez.

Estas dos figuras del periodismo nacional fueron sin lugar a dudas las plumas más emblemáticas del análisis político dominicano de la época, sus reflexiones, denuncias, y comentarios sobre el acontecer nacional e internacional eran esperados con frenesí por la mayoría de la población.

Goyito García Castro era un periodista de la derecha política, con vínculos estrechos de amistad con el reformismo gobernante, al punto que fue de los le sirvió de receptor al doctor Joaquín Balaguer, en el exilio, para el reconocimiento y conformación de su primer partido político en el país el cual se llamó Acción Social.

En cambio, Orlando Martínez, fue un periodista al servicio de la causa revolucionaria, fue miembro del Comité Central del Partido Comunista Dominicano, pero a quien un canallesco grupo de personas, incluyendo periodistas de la época, que aún andan por ahí, quisieron endilgarle de manera rastrera una supuesta vinculación o simpatía con un sector militar y político del reformismo en el gobierno.

Orlando y Goyito, sin embargo, si algo tuvieron en común a pasar de sus distancias ideológicas y su manera diferente de ver el mundo, fue su profundo compromiso de combate a toda la corruptela militar y política que permeaba en aquellos tenebrosos y oprobiosos 12 años de gobierno del doctor Balaguer.

Ambos, asumieron con valor espartano la defensa de los pobres, el no saqueo de las riquezas nacionales, la denuncia constante de los desmanes de la Banda Colorà, el terror político, el análisis de las contradicciones y los infantilismos políticos de las izquierdas, la corrupción de Estado, el derecho del campesino a labrar la tierra, en fin, nada humano le fue ajeno, como decía el epígrafe de la columna Microscopio de la autoría de Orlando Martínez.

Por eso en este marzo triste para el periodismo dominicano, los que amamos este oficio no debemos de doblegarnos por su caída, no, lo que nos convoca es a seguir su ejemplo con valentía y compromiso para completar la obra que ellos iniciaron de construir un mejor país para todos y todas. Y como dijo el poeta chileno y premio nobel de literatura, Pablo Neruda “Podrán cortar todas las rosas, pero no detendrán la primavera”.

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