Hablan los hechos

El letargo económico de Japón

El tamaño de la economía de Japón, medida por su volumen de bienes y servicios producidos, la convierte en la tercera economía más grande del planeta, con niveles de desarrollo impresionante fruto de tener una posición geográfica exclusiva en una región con una actividad económica muy dinámica, con un imponente desarrollo industrial y tecnológico, alto grado de ahorro nacional, de un 23% del PIB. En adición posee un tipo de cambio favorable que hace que sus exportaciones sean competitivas en el mercado mundial.

Estas características de la economía Japonesa permiten considerar que se está ante una sociedad materialmente rica, económicamente poderosa y con una distribución equitativa de la riqueza generada. Pero resulta que durante las décadas de los ochenta e inicios de los noventa, existía esa creencia y, más aun, de que si había una economía capaz de superar a la de EE. UU en el futuro, sería la de Japón, ya que esta cuenta con un alto nivel de desarrollo tecnológico superior a sus iguales.

Estas características de la economía Japonesa permiten considerar que se está ante una sociedad materialmente rica, económicamente poderosa y con una distribución equitativa de la riqueza generada

No obstante, a partir de la década de los 90s, Japón inició un ciclo de estancamiento económico, con varias etapas en recesión, y deflación que han frenado el ritmo de crecimiento del PIB, cuya recuperación ha sido lenta y riesgosa. Sin embargo, aun, sigue siendo la tercera economía del mundo después de los EE.UU, cuyos ingresos fiscales y la actividad económica son muy anémicos, como resultado de que está gastando 200 yenes por cada 100 yenes recibidos en impuestos.

El problema de la economía de Japón tiende a profundizarse si se toma en consideración que este país arroja una cuenta pública que comparada con otras economía del mundo queda en total desventaja. En efecto, la deuda pública total de Japón en términos del PIB se ha cuadruplicado al llegar a un 227% del PIB al final del 2016, pero al hacer una comparación con la deuda pública de EE. UU, esta se encuentra ahora al 100% del PIB y la de Grecia es de 180%, cifras esta que presenta una situación de deterioro de sus finanzas públicas que podría conducir a un default o impago frente a sus acreedores.

la deuda pública total de Japón en términos del PIB se ha cuadruplicado al llegar a un 227% del PIB al final del 2016, pero al hacer una comparación con la deuda pública de EE. UU, esta se encuentra ahora al 100% del PIB y la de Grecia es de 180%

Una ventaja que tiene Japón, en cuanto a su deuda pública, es que el 90% de esta se encuentra en manos de inversores nacionales, lo que le mantiene en una posición cómoda de incursionar al crédito internacional sin mayores dificultades en caso de cualquier eventualidad de emergencia por iliquidez. Tal situación está conduciendo a que se requiera que la economía japonesa está obligada que hacer reformas estructurales y reducir su deuda, sin embargo, para que esto suceda le queda un largo camino que andar, por tanto, la economía nipona seguirá mostrando los signos con los que lleva desde hace un par de décadas, y no supondrá un cambio significativo para el resto del mundo.

En la actualidad, Japón se encuentra en un momento crítico de su historia por su situación económica y poblacional, lo cual pone en evidencia que ese país necesita un cambio radical para salvarse del malestar por el cual transita desde hace casi tres décadas. Esto así, ya que las evidencias empíricas demuestran que su economía se estancó desde principios de los 90 años y que para el año 2010 fue superado por China como potencia económica mundial.

Tal realidad sugiere que Japón debe intentar implementar políticas económicas y sociales adecuadas para aumentar la productividad y minimizar el impacto de la brecha generacional que se ha presentado. Pero, a su vez, debe también impulsar de manera firme un cambio en sus relaciones con el exterior e implementar prácticas que ayuden a integrarse más en la economía global y mejorar las condiciones que han deteriorado su situación económica.

El otro rompecabezas de Japón es que su población de 127.5 millones de habitantes se estanca fruto de que la tasa de crecimiento poblacional es muy baja sin posibilidades de expandirse ya que la juventud se ha desinteresado de tener hijos

En virtud de que la economía mundial se encuentra en una situación de tensión y volatilidad y Japón está viviendo un tiempo de crisis estructural, situación que ha estado desincentivando las inversiones privadas ante una demanda débil y expectativas de deflación, por consiguiente, esto más bien se traduce en menos crecimiento económico y empleo, lo que permite interpretar que no habrá recuperación posible en el corto plazo para esa economía. Esto así ya que mientras no se adopten reformas estructurales para estimular el consumo, y un mayor crecimiento económico, la solución al malestar socioeconómico no es lograble.

En adición, en la economía japonesa existe un predominio de los bajos salarios, que unido al envejecimiento demográfico, culminan un problema de difícil solución, el cual se profundiza con la existencia de una deflación frecuente con la que hay que convivir y enfrentar de manera permanente como el enemigo a combatir, reconociendo que una inflación sin crecimiento puede empeorar todavía más la situación. El otro rompecabezas de Japón es que su población de 127.5 millones de habitantes se estanca fruto de que la tasa de crecimiento poblacional es muy baja sin posibilidades de expandirse ya que la juventud se ha desinteresado de tener hijos, por los altos costos de criarlos, lo que presagia una escasez de mano obra ante un enorme envejecimiento de la población.

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