Opinión

Predicar, para sacar al diablo de las calles

El pastor predicó recientemente que una de las razones del alto índice de delincuencia y criminalidad del país, es que “el diablo anda suelto en el territorio nacional”, sobre todo luego que (como si fuera cosa de juego) en una ciudad de la región norte se votó a favor de Satanás para estar en contra de un político con el que se midió en una encuesta.

Y ahora, se quejó, la Iglesia se ha acostumbrado a llevar un evangelio muy cómodo, de congregación en aire acondicionado, en lugar de mantener un evangelio de obras como el que predicó Jesucristo; en las calles, en contacto con la población necesitada.

No es al pastor de mi Iglesia al único que he escuchado esta posición, otros seguidores de Jesucristo tienen la misma posición, se quejan del Evangelio Light al que se han acomodado los cristianos, en lugar de permanecer predicando en las vías públicas para sacar al diablo de las calles.

Se puede estar o no de acuerdo con ese criterio de los evangélicos, pero en lo que seguro estamos todos de acuerdo, es en que el diablo anda suelto por las calles, y se requiere algo más que guardias y policías para poder subyugarlo.

En esta partida la delincuencia y criminalidad está jugando con una movida delante de las autoridades, como si conociera por adelantado el movimiento del ajedrecista contrario.

Es amplio el segmento de ciudadanos que nos resistimos a creer que no exista una fórmula para reducir ese malestar a su mínima expresión, aunque haya que enfrentar los “jorocones” de todo tipo de instituciones que están detrás de muchos de esos actos delictivos. Y sin excepción, cuando de ilícito penal se trata.

De ahí el propósito del presidente Danilo Medina (en principio) de no bajar del solio presidencial sin dejar al país una nueva Policía Nacional. No sabemos si sigue pensando en poder lograrlo.

Pero después de todo lo que ha pasado, me inclino a seguir escuchando las reflexiones de mi pastor, quien estima que, Dios tiene un amor especial por el pueblo dominicano, porque somos la única nación en el mundo que tiene una Biblia abierta en el escudo de su bandera, enseñándonos en el evangelio de Juan 8:32 “…y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres”.

Y que además, ningún otro país del mundo tiene un lema tan lindo como el de nuestro emblema: “Dios, Patria y Libertad”; y como era de esperar, Dios está primero.

Pienso que una alternativa para frenar la delincuencia del país, podría ser escuchar a los evangélicos, y apoyarles para que vuelvan a las calles a predicar el evangelio, para ver si sacamos al diablo de las calles.

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