Opinión

Prudencia, Virtud anhelada

El tema de la seguridad vial en la República Dominicana se percibe como estancado, alrededor de dos meses después de promulgada la Ley 63-17 sobre al desplazamiento humano por tierra.

Incluso, se ha dicho en este período de transición que la ley está en el limbo.

Tal situación era de esperarse, porque se requiere de un tiempo prudente para su aplicación, ya que sin los reglamentos previstos caeríamos en algo similar a lo que ocurrió con la Ley de Transito 241-67, que 50 años más tarde vinimos a darnos cuenta que fue inaplicable, sin analizar nunca el por qué.

Ni los tratadistas, ni el Congreso Nacional, ni los políticos analizaron nunca durante el proceso de discusión de la nueva ley la capacidad de gestión de nuestras instituciones en materia de movilidad.

Pero, tampoco se hizo un estudio sobre políticas de buenas prácticas en otros países, para avanzar con cierto criterio objetivo que permita instaurar un modelo innovador y progresista más ajustado a nuestra realidad.

Lo cierto es que los problemas estructurales del tránsito y el transporte frenan el desarrollo y la transparencia de la seguridad vial, un concepto todavía marginado e incomprendido en la sociedad nacional.

Sin embargo, la realidad ya es otra, puesto que la ley, con sus virtudes y defectos, solo esperamos entre en vigor en el momento prudente. Y también esperamos sus correcciones y adecuaciones de acuerdo a los cambios que demande la realidad, sin que tengamos que soportar aberraciones por medio siglo.

Lo que está sucediendo en la región con la seguridad en el tránsito no es fortuito. Los indicadores en sentido general siguen en crecimiento. Para colmo, las naciones más avanzadas en el tema inician un proceso de decadencia en su sistema y nuevos factores de riesgos son identificados.

Colombia recién acaba de poner en vigencia su Ley de Seguridad Vial. Tardó tres años después de su aprobación. No sería justo que pasemos por la misma experiencia, o que cometamos los mismos errores que causaron este inconveniente.

La suerte está echada, la prudencia del ejecutivo resulta ser un factor determinante ahora.

últimas Noticias

Noticias Relacionadas