Opinión

¿Cuál es la importancia de la marcha verde?

Continuando con el artículo anterior, me cuestiono en la misma tónica de los cuestionamientos ya enarbolados, ¿Qué busca Eduardo Estrella en las actividades de los verdes? Y me respondo, procurando lo mismo que Max Puig, mantenerse vivo políticamente y en forma particular, tratar de recrearse un poco, sudando en actividades de masas que no puede realizar por sí mismo. Para muchos como él –y me refiero a algunos dirigentes reformistas; a una parte de la atomizada izquierda; a algunos medios de comunicación; a algunos intelectuales; a algunos peledeistas que les encanta escucharse a sí mismos- la política es como un deporte. Pero se olvidan de la peligrosidad del ejercicio político sin el debido carácter. Olvidan, que el capitalismo funciona igual en democracia que en dictadura, y de esa forma ponen olímpicamente en juego sus propios intereses.

Don Juan Bosch enseñó durante su praxi, que la política como elemento esencial del poder -dentro del marco de la modernidad- es la otra cara de la guerra. El afirmaba, que la política y la guerra son la misma cosa.

Desde la óptica de la guerra se imponen los productos de la violencia en sentido bélico y en desde la visión política, se imponen los criterios de la razón, a través de la diplomacia que encierra cuestiones tales como las relaciones entre las instituciones y las personas, al recorrer el camino de los procesos y las situaciones en que se ven envueltos los intereses de las partes involucradas.

El raciocinio que envuelve a la razón, hace que los involucrados busquen las similitudes y las diferencias por las que están en conflicto y busquen los equilibrios de los intereses en forma emocionalmente inteligente.

El Siglo XXI trajo en su amasijo de cambios apoyados en la tecnología de la información y en aspectos básicos de la comunicación, que abruman con abundancia de noticias y argumentaciones interesadas en todos los ámbitos, pero esencialmente en lo económico y político. Todo se maneja con la técnica de la era denominada posverdad con su ruido mediático y como la información es agobiante en cantidad, las masas se tornan confusas y muchos oportunistas tratan de ganar lo más que puedan disfrazándose en un discurso de conquistas reivindicativas.

Toda esa realidad, ante un mundo político atemorizado por la percepción que le condena en forma irrefutable, puede ofrecer reales beneficios a personas particulares y a grupos en sentido general. Y es ahí donde consideramos que empieza la importancia de las actividades de los verdes para el partido de gobierno, porque le da la oportunidad de reciclar una serie de comportamientos que datan desde la apertura misma de sus estructuras orgánicas, hecha para trabajar la debida masificación en aras de convertirle en partido de masas funcional, para los fines de intentar volver al poder del Estado con el éxito esperado.

La lucha política esta matizada en la actualidad por el interés de criminalizar la política, a través de llevar a los líderes políticos al banquillo de los acusados, para condenarle a través de la percepción mediática que se va construyendo con el fin de que la gente se conforme con lo que ve y no se procure llegar al fondo de los acontecimiento, para descubrir los hechos en la dimensión de una verdad objetiva. Es una estrategia muy bien orquestada para desestabilizar el progreso económico y su consiguiente fortalecimiento de los sectores económicos de las naciones emergentes, lo que puede ser visto por sectores económicos poderosos a nivel mundial, como una amenaza a su hegemonía futura.

La lucha política se ha vuelto agresiva y argumentada sobre medias verdades y mentiras enteras, recordando al líder de la propaganda nazi con su idea de que una mentira dicha mil veces, es una verdad irrefutable. En muchos lugares, esa estrategia ha llevado a la política hasta la cara de la violencia. Lo que acabamos de afirmar lo sabe todo el que ha participado en política, aun sea como espectador o de una forma ocasional. Es también sabido, que los que no tienen posibilidades electorales, tratan de agenciarse caminos para arribar al poder que pueden estar endemoniados por la infamia, el cinismo y el oprobio.

Pero eso no solo se desata entre los opositores con respecto al partido que gobierna, también se desata entre los correligionarios del propio partido en el gobierno y en lo interno de las organizaciones políticas de la oposición. Esa lucha de contrarios se desata entre todos los que se sienten atraídos por la actividad embriagante de la política en cualquier contexto o en cualquier determinada circunstancia, cuando el individualismo permea en forma irracional sobre lo colectivo.

Este conflicto trae otra enseñanza al partido de gobierno, y lo estamos analizando, gracias a los verdes y sus modalidades de protesta. Esta es otra forma de sacar experiencia para que el PLD pueda arribar al éxito político esperado por los sectores de mayor sensatez de la nacion.

Los verdes pueden unificarnos en forma definida en cuanto al propósito de gobernar hasta el año 2044. El peligro que estamos corriendo se encuentra en la oposición interna de unos contra otros, dándole la razón al pensamiento de Joseph Fouché, sobre aquello de que el que no tiene adversario, debe creárselo. La oposición ayuda al que gobierna a ejercer el poder con mayor equidad y lógica, pero hay que cumplir con el pensamiento de Abraham Lincoln que reza, “el respeto a las minorías, es garantía de la democracia.” Sigamos respetando a las minorías, pero enfrentemos las realidades que vive la gente, a través del acercamiento a los sectores populares, tal y como lo hacíamos antes. Demos la cara en los barrios y en todos los sectores sociales y culturales.

Recordemos para nuestro bien, que la oposición es un rol que en las democracias desempeñan, por lo general, los partidos políticos. Que la importancia de este rol se encuentra en que los partidos son el factor de control de los gobiernos en ejercicio, pero a la vez son la alternativa a la formación de nuevos gobiernos. En ese orden, la oposición adquiere connotaciones más amplias en función de la posición que determinados grupos políticos asuman frente al sistema político. Fortaleciendo al partido, fortalecemos al sistema.

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