Opinión

FMI: Guia para la deuda

Acudir a los mercados internacionales en busca de nuevos préstamos no es un pecado financiero si se hace con la debida prudencia, teniéndose muy en cuenta que la deuda pública hace referencia a la cantidad de dinero que un Estado pide prestado para cubrir sus gastos y los proyectos de inversión.

En tal virtud, es importante saber que el cálculo del endeudamiento asumido por los países miembros del Fondo Monetario Internacional FMI) suele ser analizado mediante la puesta en práctica de un conjunto de instrumentos metodológicos contenido en la publicación “Estadísticas de la deuda del sector público: Guía para compiladores y usuarios” editada en el 2011, aunque existe una nueva edición correspondiente al 2013.

Surgido tras los apuros desatados por la Gran Recesión (2008-2009) que estremeció los cimientos de la economía mundial el citado documento ha contribuido a la unificación de criterios para avaluar el creciente proceso de endeudamiento público y crear unas políticas públicas que propendan a garantizar el pago del servicio de la deuda. Porque de eso se trata.

El FMI considera que “la crisis financiera internacional de los últimos años, y los cuantiosos déficits fiscales y altos niveles de deuda que ocasionó en muchos países, destaca la importancia de contar con estadísticas fiables y oportunas sobre el gobierno general y, en un sentido más amplio, sobre la deuda del sector público como componente crítico de la sostenibilidad fiscal de los países y, posiblemente, de su situación externa”.

Muchos países latinoamericanos y caribeños, al suscribir la adopción de la metodología de cálculo de la deuda pública aprobada por el FMI han procedido a reformular sus estadísticas financieras para la determinación del monto real de sus obligaciones externas e internas.

Así, por ejemplo, en enero de 2016 el Ministerio de Economía y Finanzas de Perú dispuso la entrada en vigencia de un nuevo reglamento para el cálculo de la deuda pública nacional retomando los criterios metodológicos del FMI; otro tanto ocurrió en Ecuador con la entrada en vigencia del Decreto 1218 de octubre de 2016 firmado por el presidente Rafael Correa en virtud del cual las deudas entre entidades del Estado no entran dentro del endeudamiento público.

En el caso de la República Dominicana, ya se ha asumido los criterios estadísticos presentes en el documento elaborado por el FMI, junto a otras importantes entidades internacionales, titulado “Estadísticas de la deuda del sector público: Guía para compiladores y usuarios”.

Ocurre que muchos países subdesarrollados carecen de los recursos financieros necesarios para impulsar proyectos de desarrollo productivo y avances sociales, existiendo la necesidad de acudir al financiamiento externo para impulsar tanto el crecimiento económico como el desarrollo social.

El endeudamiento público no es un pecado financiero, siempre y cuando se haga con la debida prudencia y responsabilidad institucional, apostando a la calidad en el gasto público. Por eso un Estado debe adoptar criterios estadísticos objetivos que permitan identificar con claridad meridiana las partidas integrantes de la deuda pública. Y hay que reconocer que en esa materia el FMI y otros organismos internacionales han hecho aportes.

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