Editorial

Por un ejercicio serio y responsable del periodismo

Vanguardia del Pueblo es un medio de comunicación político, que sustenta las posiciones, enfoques y perspectivas del Partido de la Liberación Dominicana, una escuela política en República Dominicana.

Este formato digital hereda las características de su progenitor el medio impreso, que se fundara meses después de que se diera a conocer el PLD y que al decir del Profesor Juan Bosch, líder histórico peledeísta, respondía a la necesidad de combatir, informar y formar.

Las informaciones fluyen a diario en nuestro contenido abarcando diferentes áreas y especialidades, la formación se manifiesta en los trabajos de fondo, en las opiniones de nuestros analistas y columnistas y en la forma de presentar los hechos y la particularidad combativa, en la defensa de la teoría que nos da sustento, el boschismo y en el respaldo a las iniciativas del gobierno peledeista.

Contar con un personal experimentado en las lides comunicativas periodísticas y con una larga trayectoria como medio de comunicación, nos da la autoridad para llamar la atención a la forma desviada, que de un tiempo a esta parte, se ejerce el periodismo.

Se ha descendido a una profundidad tal que ha transformado la objetividad y búsqueda de la verdad que caracterizo el ejercicio en épocas políticamente difíciles, en un vulgar negocio al servicio de quien porta el dinero o la fama.

Poco importa la nación, el país, los intereses son predominantes y aquello de la institucionalidad o la democracia es una quimera.

Lo simple y trivial ha sustituido la rigurosidad. Las libertades o el progreso de la nación, carecen de importancia, lo mercurial es determinante.

Se ha convertido en un diario ejercicio las malquerencias, el chantaje y permanentes intenciones de descalificar a quien no le simpatiza o sencillamente no lo empapa con sus “bondades”.

Los enfoques están cargados de medias verdades, que en realidad son completas mentiras, y las denuncias han sido suplantadas por el chisme y el desprestigio.

Amparados en la libertad expresión, se cometen tropelías, destacando entre ellas las ofensas al honor y dignidad de las personas e instituciones. Se ofende, se ultraja y se atropellan los derechos fundamentales ciudadanos, insinuando tener licencia para ello.

No se puede concebir una democracia sin periodismo, ejercicio profesional que debe ser de altura, serio y responsable, de lo cual actualmente se adolece.

Recurriendo al llamado “periodismo de investigación” se irrespeta, se agravia y muchos de quienes dicen practicarlo, se sienten superior al juez que imparte justicia en un tribunal.

Es que no puede haber periodismo de investigación sino existe seriedad, independencia y responsabilidad y sobre todo, si no existe la honestidad profesional.

Comunicadores, directores y propietarios de medios, la academia, los partidos políticos, tienen que ver este problema porque la comunicación periodística es un pilar en el sustento de la democracia.

Funcionarios electos y designados deben evitar ser víctimas de estas manipulaciones, asi contribuirían a limpiar las malezas del camino y avanzar con la frente en alto.

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