Opinión

Turismo – Naturaleza

Rechazar la inversión para transformar Bahía de las Águilas para mantener el área protegida intacta, es oponerse al desarrollo de la provincia Pedernales y la región Suroeste, para que siga el atraso, la pobreza y el aislamiento de esa zona. El turismo debe llegar para la creación de empleo y la generación de riqueza.

Recientemente algunos ecologistas expusieron su oposición a que se explotara el entorno de la playa de Bahía de las Águilas por ser área protegida, entonces nos preguntaríamos si es obligatorio condenar a la pobreza eterna a la región por mantener intacta el área protegida.

Estamos plenamente seguros que tan pronto se inicien las inversiones en infraestructura vial y hotelera se generará un gran movimiento económico que impactará en forma positiva en toda la región, e incidirán en el comercio y la producción agropecuaria, que es la principal actividad de la región.

En nuestro país, el turismo es considerado como un sector estratégico para el desarrollo económico nacional, en tanto captador de divisas, generador de empleo e impulsor del desarrollo regional. Eso es lo que queremos los sureños.

La región Suroeste de República Dominicana no sólo cuenta con playa para el desarrollo, sino con condiciones en extremo favorables para el despliegue de las nuevas actividades que conforman el turismo alternativo, tales como variedad y diversidad geográfica, climatológica y de suelo.

La presencia de muchos y muy variados ecosistemas, atractivos naturales y una enorme riqueza cultural pueden ser impulsados por el Gobierno y el sector privado nacional e internacional. El desarrollo a gran escala de infraestructura hotelera y vial debe llegar conjuntamente con el cuidado del área protegida. La naturaleza puede convivir con el turismo.
El Suroeste debe alcanzar una gran transformación social en las diferentes vertientes para salir del atraso y la pobreza, porque los medios objetivos están disponibles para ello.

Es lógico que se debe cuidar el medio ambiente y defender el área protegida, pero se puede hacer conjuntamente con el desarrollo social y económico de la región. Aunque el turismo como fenómeno de desplazamiento de personas permanente o temporal de un lugar a otro es algo complejo, pero esto no implica que se vaya a afectar el medio ambiente.

Sabemos que el mantener la armonía del turismo con el medio ambiente tiene múltiples complicaciones, pero más que todo implica modificar nuestra visión y relación con la naturaleza, en vista de que no es sólo una fuente de materias primas sino también es el entorno necesario para la existencia humana.

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