Opinión

¿Bola de cristal?

Hace algunos meses cayó en nuestras manos un ejemplar de un libro que llevaba un título apocalíptico (o de día del juicio final) que anunciaba la inminencia de una nueva crisis económica mundial para el año 2017 y de inmediato llegamos a pensar que el autor de la obra arriesgaba mucho de su prestigio profesional al realizar tan categórico pronóstico.

Fue el economista español Juan Ignacio Crespo quien escribió el libro “¿Por qué en 2017 volveremos a entrar en recesión?”.

Da la impresión de que el autor dispone de datos económicos irrefutables que le permiten sostener su tesis de que durante el presente año (que ya avanza hacia su sexto mes) la economía mundial experimentará fuertes sacudidas monetario-financieras.

¿Se podría afirmar que la economía mundial se encuentra bajo serias expectativas de deterioro productivo, comercial y financiero, aunque los actuales indicadores de las principales bolsas de valores del globo terráqueo parecen registrar un momento de estabilidad económica global?

Los siete mil 500 millones de seres humanos que pueblan el planeta están experimentando, con o sin conocimiento de causa, los efectos del advenimiento de una etapa de cambios profundos no tanto en las esfera económica, como en la política, cultural, social y tecnológica: la globalización productiva, comercial y financiera.

Esas modificaciones pueden expresar fases recesivas y rupturas, acomodamiento de las fallas del terreno económico. En la dinámica de la economía mundial resultan tan inevitables como recurrentes.

Podría ocurrir que los pronósticos críticos del economista español Juan Ignacio Crespo sobre el desempeño de la economía mundial durante el 2017 no se materialicen en una crisis económica global; pero tampoco debemos suscribir el optimismo de algunos analistas que anuncian el adiós a los vaivenes del estado de ánimo del comercio, las finanzas y la producción internacionales, pasando, claro está, por los vaivenes cíclicos nacionales.

Aunque no debe extrañar que así como Francis Fukuyama, pensador norteamericano de origen japonés, escribiera su afamado artículo “El fin de la historia” (1989), donde sentenciaba que ya no habrían batallas ideológicas, también para algunos economistas se podría hablar del adiós a nuevas las crisis mundiales.

Por ejemplo, Guy Sorman, economista francés, es incisivo en sostener que “la economía moderna no está exenta de fluctuaciones, pero el tiempo de las grandes crisis parece haber pasado”, según refiere en su obra “La economía no miente” (2008).

Aunque debe recordarse que poco después de la publicación del libro la economía mundial fue estremecida por una devastadora crisis global conocida como la Gran Recesión (2008-2009), cuyos efectos adversos todavía persisten.

El desempeño de la economía internacional en lo que resta del 2017 podría evidenciar avances en la recuperación global, pero también poner al desnudo lo injusto y desigual de las actuales relaciones internacionales, aún en ausencia de una crisis económica mundial.

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