Editorial

Hermanos en la causa de la liberación

Con bastante acierto se afirma que el caso de los supuestos sobornos en el país de la constructora Obdebrecht ha afectado el sistema de partidos en República Dominicana, más que al gobierno o a una agrupación política en particular.

Es un tema bastante delicado que ha obligado a la dirección política del Partido de la Liberación Dominicana a actuar con suma cautela y prudencia.

No se puede incurrir en el error del partido opositor al nuestro cuyo liderazgo han caído en descalificaciones y contradicciones internas al abordar este tema en reuniones y en los medios de comunicación.

La postura asumida por la dirección partidaria ha sido la de exigir las garantías para que se respete el debido proceso y la presunción de inocencia, que son derechos esenciales de ciudadanos y ciudadanas con rango constitucional.

Por lo bajo o quizás usando las redes sociales, miembros y dirigentes del PLD, se quejan del trato del gobierno a dirigentes con grandes aportes a la consolidación partidaria o del enfoque dado por el Partido, organización de la que esperan una postura de mayor amparo a la causa de los cinco imputados.

De forma equivocada se ha sacado en cara que no se ha tenido el coraje de sancionar las malas acciones e inconductas, olvidando que en el pasado abril se aprobaron nuevas reglas que servirán de guía para aplicar las reclamadas sanciones acorde a los instrumentos jurídicos emanados de una Constitución promulgada en un gobierno del PLD.

Se viene hablando deponer actitudes, caprichos y producir un reencuentro interno de revaloración.

Se impone definir estrategias en la sociedad de hoy un tanto arrinconada y confundida por los bombardeos mediáticos y profusas campañas de antivalores.

Si en verdad queremos relanzar al PLD debemos empezar por nosotros mismos; de qué manera estoy siendo respetuoso, disciplinado, solidario con mis compañeros.

“Somos hermanos en la causa de la liberación y entre nosotros no puede haber diferencia” es una frase del profesor Juan Bosch que repetía constantemente para referirse al compañero o compañera de lucha.

Lo mediático, respondiendo a líneas conservadoras que buscan el poder político, está penetrando nuestra agenda, influjo que no debemos permitir, como debemos también evitar ser indiferentes.

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