Hablan los hechos

Los Boschistas, con excelente desempeño en el gobierno

Tras abandonar el PRD en 1973, que fundara en La Habana en 1939 junto a otros exiliados antitrujillistas, Juan Bosch se dedicó en cuerpo y alma a la formación de “un partido nuevo en América, una organización de líderes, el Partido de la Liberación Dominicana, PLD”.

Para ser más precisos, el había nacido desde dentro del mismo Partido Revolucionario y Dominicano, con la formación por parte de Don Juan de los primeros dos Círculos de Estudio y de la Comisión Permanente, que aglutinaban parte del núcleo de la nueva entidad.

La misión del PLD era estar en capacidad de dirigir los procesos sociales y tomar el poder en cualquier circunstancia que se presentase en el país, incluso la vía electoral. Por tanto cada uno de sus miembros debía constituirse en un líder en sí mismo.

A principios de los 80, el PLD que nació como partido de cuadros se consideró formado, por lo que el Tercer Congreso Ordinario Nin Diplán lanza la consigna de que la entidad debía “crecer hacia afuera” pero mediante el desarrollo de su capacidad de organizar a la población en frentes de masa.

Pero los peledeísta no solo se dedicaron a organizar al pueblo y a estudiar las ciencias sociales, económicas y políticas, en particular a la sociedad dominicana sobre la base del boschismo, que es su interpretación integral más acabada, sin cuya consulta resulta imposible entenderla.

Los miembros del PLD se dedicaron a formarse para asumir la dirección del Estado en todas sus vertientes, lo que permitió a nuestra organización adquirir autoridad moral y respeto ante la población, ya que cada critica que emitíamos ante una política gubernamental estaba acompañada de propuestas de solución sumamente certeras.

Es así que durante décadas, tanto la población, como la propia base del PLD y su entorno de amigos y simpatizantes, asumieron que al momento de ascender al poder, este conglomerado de dirigentes tendría la responsabilidad de aplicar las directrices trazadas por juan Bosch.

La aplicación metódica de la línea de masas aprobada en ese Congreso dio sus frutos, al aumentar marcadamente la influencia de nuestro partido en la base de la sociedad.

Igualmente, la formidable iniciativa de Juan Bosch y el PLD de dividir por primera vez en el escenario local el debate Gobierno-Oposición en tres frentes: Político, Económico y Social, revolucionó el discurso político y convirtió a la organización morada y amarilla en la de mayor poder de atracción hacia las nuevas generaciones.

Miles y miles de jóvenes estudiantes secundarios y universitarios, profesionales liberales, pequeños comerciantes, empresarios progresistas, activistas comunitarios y religiosos, después de ser captados como lectores del semanario Vanguardia del Pueblo, procuraban acercarse al PLD.

Mismos sectores que en sus aulas, lugares de trabajo, negocios y congregaciones, defendían y propalaban las posición escritica que exponía Juan Bosch cada semana, así como las propuestas que hacían órganos como la Secretaria de Asuntos Economicos del PLD a las malas políticas públicas de los gobiernos.

El PLD se nutría con lo mejor de las juventudes, que a través de Vanguardia del Pueblo pasaban a los comités de amigos y círculos de estudios, mientras que este partido, fundado apenas en 1974, se convierte para esa época en el principal generador de opinión pública y fuerza contestaría.

Como resultado práctico, ya para 1982, el PLD obtiene en las elecciones del 16 de mayo de ese año, sus primeros siete diputados: Vicente Bengoa; Norge Botello, Ligia amada Melo y Juan de la Cruz Buret, en el distrito Nacional. Jose Ramón Fadul y Ramón ventura Camejo, en Santiago y Tomas Beltré en La Romana.

Hay que resaltar, que esos comicios, cuando también obtuvimos 23 regidores en diferentes municipios, marcan además el crecimiento geométrico de la votación de PLD en cada proceso electoral hasta 1994, al pasar de 18 mil votos en 1978, su primera participación, a más de 179 mil en 1982.

Ya para 1986, el PLD gana 16 diputaciones, dos senadurías, las de La Romana y San Pedro de Macorís, tres sindicaturas y 63 regidores, y la candidatura presidencial de Juan Bosch rompe el bipartidismo que reinaba hasta entonces, al obtener más de 380 mil votos.

Por el fraude descomunal que se materializó en las elecciones de 1990, el PLD no pudo ascender al poder, a pesar de que Bosch ganó las elecciones presidenciales, pero sin embargo, se coronó como fuerza electoral más importantes con la obtención de unas 12 senadurías, 45 diputaciones y más de 30 de las principales sindicaturas del país.

Tras una caída electoral en 1994, que llevó nuestra votación a solo un 13 por ciento, ya que el electorado opositor se nucleó alrededor del PRD y su líder José Francisco Peña Gómez, viene el reposicionamiento de 1996 que lleva al PLD al poder por primera vez, ya en un esquema de segunda vuelta y mediante alianza con las fuerzas balaguerístas y otras formaciones.

Boschistas al Gobierno

La prevalencia de un sistema electoral de doble vuelta ha sido la excusa perfecta para delimitar la participación política al calor de la teoría Boschista de dirigentes fogueados en la metodología teórico-práctica de la vieja estructura, ya desmontada, del Partido de la Liberación Dominicana.

No obstante, es preciso reconocer que a lo largo de 21 años calendario; con 17 de ellos de ejercicio gubernamental, repartidos en cinco periodos, son muchos los dirigentes que lo dieron todo por la causa, que asumieron sacrificios personales y familiares extraordinarios, y no han tendido oportunidad la posibilidad de aplicar desde el Estado los criterios de dirección que asimilaron en su trayectoria política dentro del PLD.

Incluso la biología conspira contra esta posibilidad. El tiempo avanza y nuevas generaciones, exponentes noveles, reclaman espacio basados en su preparación profesional y en sus méritos políticos y electorales.

Sin embargo, al revisar los registros históricos más recientes, es indiscutible que los peledeísta boschistas que han encontrado espacio verifican en el gobierno desempeños altamente sobresalientes, que contribuyen a apuntalar nuestro proyecto de nación.

Presidencia

Hay que comenzar por los dos primeros mandatarios que ha aportado el PLD al país: Leonel Fernández y Danilo Medina, discípulos más aventajados de Bosch. Cada uno por su lado ha puesto de manifiesto que no llegaron a improvisar, sino con la intención clara de transformar para bien la realidad nacional.

Tanto Leonel como Danilo, con improntas diferenciadas, pero enlazadas, han emprendido transformaciones en los ordenes social, de infraestructuras e institucionales, que han contribuido a propiciar un Estado más moderno y equitativo.

Botello, Blanco Fernández, Almeyda

Durante la primera experiencia de gobierno del PLD, de 1996 a 2000, se realizaron más de 400 huelgas, muchas de ellas con carácter sedicioso, dirigidas a hacer zozobrar la gestión de Leonel Fernández.

Norge Botello Fernández, secretario de interior y Policía durante la mayor parte de ese periodo, jugó un papel clave, mediante contactos fluidos con los dirigentes de las bases del PLD en distintas comunidades, para poder enfrentar esas conspiraciones.

El despacho de Botello se mantuvo abierto para los peledeístas y eso contribuyo a la permanencia del gobierno y del presidente Fernández, que hizo bien en confiar en un peledeistas de recia formación, perspicacia y sagacidad como Botello.

Posteriormente, Interior y Policía le fue confiada a otro veterano boschista, Ramón Andrés Blanco Fernández, quien también cumplió su rol entre finales de 1999 y principios de 2000.

Cuando Leonel Fernández y el PLD retornan al poder, a partir de 2004, el ministerio de Interior y Policía es encomendado a Franklyn Almeyda Rancier, otro consumado boschista, quien realiza una gestión histórica.

Por primera vez, la población pudor constatar la capacidad de un titular de interior y policía de hacer prevalecer su jerarquía sobre la Policía Nacional, tanto en la parte administrativa como en la técnica a través del Consejo Superior Policial.

Asimismo, bajo la gestión de Almeyda el gobierno peledeísta se adjudicó grandes éxitos en la implementación del Programa Barrio Seguro, que implicaba con elaboración con otros organismos públicos y entidades comunitarias.

Alejandrina y Doña Ligia

Ligia Amada Melo, fundadora también del PLD, enfrentó el reto de direccionar el difícil sector educativo, sus resultados fueron inmediatos y auspiciosos. Elevó la calidad y la cantidad de la alimentación Escolar, de 200 mil a un millón 400 mil raciones; mejoró la calidad de vida de los maestros lo mismo que los contenidos y la cobertura del sistema.

Recordemos el éxito de Doña Ligia al implementar la Informática Educativa prometida por Leonel en todo el Nivel medio de la Educación, mediante la instalación de Centros de Cómputos en los liceos.

Mientras que ya en el 2004, Alejandrina Germán navegó con perfecta armonía con los maestros, a quienes además de aumentarles el salario, el gobierno peledeísta doto de equipos tecnológicos, por lo que no hubo una sola huelga de educadores en esa gestión. Las huellas de ambas también se estamparon en la Educación Superior.

Otros de la escuela boschista

Otros funcionarios de labor destacada y que se desarrollaron políticamente dentro de la estructura antigua del PLD son Altagracia Guzmán Marcelino, Bautista Rojas Gómez, Héctor olivo, Felipe –Jay- Payano, Radhamés Segura, Jose Tomás Pérez, Rubén Bichara, Temístocles Montás, Sergio Sarita Valdez.

También, el desaparecido Quilvio Cabrera, Rafael Alburquerque, Omar Ramírez y Daniel Beltré, entre otros.

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