Opinión

El complejo proceso dominico-haitiano III

En el artículo dos de esta serie terminamos diciendo que en tercer artículo íbamos a reflexionar sobre dos tópicos que consideramos importantes, el primero, sobre argumento del presidente haitiano para ocupar el territorio que hoy posee la nación dominicana como soberanía y en segundo lugar, veríamos cómo era la armonía entre criollos de habla hispana y los haitianos en el tiempo que se vivió la ocupación, desde 1822 hasta 1844.

La patria dominicana empezaría a forjarse en el pensamiento de un grupo de jóvenes creativos e innovadores, encabezados por Juan Pablo Duarte. Para que tengamos una idea del nivel de la juventud de que estamos hablando, para 1832 el patricio tenía unos 19 años y ya estaba en las bregas que suponían sus aspiraciones, ese dato denota la madurez de la personalidad de ese preclaro ciudadano.

Duarte inicia durante la ocupación haitiana un proceso de maduración conspirativa que le lleva a recorrer gran parte de la geografía de la isla en busca de adeptos a sus ideas de separación de la nación haitiana y crear una nueva nacionalidad. Para poder moverse con libertad en todo el territorio insular, el patricio tuvo que ingresar a las filas del ejército haitiano y fue aceptado con el rango de Coronel. Esta estrategia le permitió hacer trabajar sin que las autoridades de Haití sospecharan y descubrieran sus planes. No olvidemos que para el 16 de mes de julio del año 1838, el joven Juan Pablo Duarte junto a una pléyade de jóvenes enrolados por él en el movimiento separatista, fundo la Sociedad Secreta “La Trinitaria” y en esa fecha, el futuro padre de la patria tenía unos 25 años cumplidos el 26 de enero de esa misma calenda.

Fueron esos jóvenes los que iniciaron la educación política de los criollos españoles que habitaban el territorio de la isla que ahora se denominaba República de Haití en sus más de 70 mil kilómetros cuadrados.

Otro dato de importancia histórica se encuentra en el número de habitantes de la parte de la isla que hablaba español y por lo tanto, eran los que ocupaban el territorio del frustrado Estado que pretendieron instaurar un grupo de blancos encabezado por el burócrata José Núñez de Cáceres; éstos eran unos 63 mil personas. De esa cantidad de hispanohablantes, unos 56 mil eran negros y mulatos. Con este dato histórico, podemos pensar que en ese número de personas existían algunos que eran libres y la gran mayoría era esclava de unos pocos blancos, de unos pocos negros y de unos pocos mulatos; porque también -aunque ustedes no lo crean- los negros y los mulatos se volvían esclavistas como el más blanco de los blancos. Ese dato nos dice muchas cosas importantes, entre ellas, la sinrazón de tildarnos de racistas y generalizar esa idea en el plano internacional.

Sobre argumento del presidente haitiano expuso como justificación histórica para ocupar el territorio que hoy posee la nación dominicana como soberanía, en primer lugar estaba fundamentada en el temor de que una potencia extrajera ocupara el territorio y amenazara a la revolución haitiana en sus bases libérrimas devolviendo el proceso de libertad que ellos habían construido. Era un argumento válido desde el punto de vista de la seguridad haitiana ante la amenaza esclavista y ambivalencia de los ocupantes de la parte este de la isla, los que en vez de hacer una independencia nacional, pretendían anexarse a otra nacionalidad como lo intentó el grupo encabezado por Núñez de Cáceres. No olvidemos que al oeste de la isla estaban los españoles en Cuba y al este se encontraban en Puerto Rico y España en esa época era esclavista.

En ese orden es bueno recordar, que entre 1822 y 1843, la armonía vivida entre hablantes de creole y español podría calificarse de buena, es eso lo que explica los por qué de las acciones casi en plena vía pública, primero desde 1832 y las acciones del teatro a través de la organización conspirativa denominada “La Filarmónica”, en cuyas acciones eran espectadores las autoridades de Haití, las que no tenían sospecha de las intenciones de los que integraban esa patriótica empresa de teatro popular. Pero, nuestra historia cuenta que el día de la Virgen Del Carmen, frente a la parroquia del mismo nombre se juramentó el grupo que dio al traste con la independencia nacional, es decir que inteligencia del Estado de Haití no sospechaba de la trama de separación. Lo que acabamos de decir está basado en relatos de varios de los fundadores de “La Trinitaria,” como es el caso de José María Serra.

El problema estaba en el objeto de la ocupación del territorio que ocupaban los hispanohablantes de la parte este de “La Española”, en donde Boyer había prometido tierras a los militares después de la unificación de Haití, cosa que no iba muy bien y fue complicado por el “Código Rural” que irritó a los pobladores, porque entre otras cosas irritantes, no solo le arrebató a los hateros de habla hispana el derecho de propiedad sobre los esclavos, sino que les quitó el derecho de explotarlos y en cambio tenían que compartir al final de la cosecha parte de la ganancia, al tener que pagarles sus jornales. Pero además, a los antiguos esclavos esa norma les obligaba a ser respetuosos y obedientes con respectos a sus patronos, lo que produjo un gran disgusto, porque para colmo de males, se les prohibía a los antiguos esclavos tomarse tiempo para sus pasatiempos favoritos hasta el viernes en la noche.

En la continuidad de una cultura de opresión hatera y de supresión de la vagancia y las fiestas del folklore a que se estaba acostumbrado durante todos los días de una vida sin el control estatal en toda la historia de la historia de la “España Boba”, esas medidas debieron causar mucho malestar popular.

Fue sobre esos acontecimientos que iniciaron en el año 1827 las conspiraciones en la parte oeste de la isla en contra del presidente Boyer y que finalmente tuvieron éxito en el mes de enero del año 1843, cuando tuvo que irse al exilio forzoso bajo la persecución del nuevo líder, Charles Riviere-herard.

En el derrocamiento de Boyer los Trinitarios tuvieron mucho que ver, porque se aliaron a los golpistas haitianos, pero en el largo proceso de esa alianza, fueron descubiertos y ubicados por los nuevos líderes de la revolución haitiana. Es ahí donde se encuentran las razones de la persecución casi inmediata -después del golpe de Estado de 1843- de los cabecillas de la trama que encabezaba Juan Pablo Duarte, en busca de la separación definitiva.

En una cuarta entrega de esta serie, intentaré rebatir la validez contextual de las expresiones de Toissain Louverture de que “la isla es una e indivisible” y explicar sobre el por qué Juan Pablo Duarte sentenció: “Nuestra patria será libre, o se hunde la isla”.

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