Editorial

Comprometidos con la tranquilidad y el sosiego

El Concejo de Regidores es definido en la Constitución de la República como un órgano normativo, reglamentario y de fiscalización de los ayuntamientos del país con amplias atribuciones indicadas en la Ley 176-07 del Distrito Nacional y los Municipios.

Es esa misma ley la que indica que el presidente/a y vicepresidente/a del concejo municipal son elegidos anualmente.

En vista de esta disposición legal el Comité Político del Partido de la Liberación Dominicana, con facultad estatutaria para ello, designó una comisión de alto nivel para conocer de la elección de los bufetes directivos de los Concejos de Regidores.

Esa comisión a la fecha de publicación de esta opinión, ha realizado diferentes reuniones instruyendo a sus alcaldes, directores de distritos municipales, regidores y vocales para que la selección del equipo directivo de las salas capitulares a realizare el próximo día 16, se efectué en paz y armonía.

Son indicaciones guiadas por la prudencia que ha caracterizado al Partido de la Liberación Dominicana en su accionar de casi cuarenta y cuatro años.

Es una posición juiciosa, sensata que busca prevenir situaciones funestas, lamentablemente vividas en tiempos superados por nuestra democracia.

En franco desafió a esa determinación reflexiva, desde el denominado PRM se ha instruido a los regidores de esa agrupación política para que el próximo 16 de agosto en la elección de los bufetes directivos de los ayuntamientos voten “de manera conjunta por la propuesta que la mayoría de su bloque entienda que garantice el contrapeso en el ejercicio gubernamental local”.

Una postura provocadora y sediciosa, apostando al caos y el desorden por el simple hecho de enfrentar al PLD y los partidos aliados.

De manera hipócrita, instruyen que en aquellos ayuntamientos en que el alcalde sea miembro de ese grupo político, el presidente del concejo de regidores, sea escogido por el alcalde y en los restantes ayuntamientos lo será el que escojan los miembros del bloque municipal.

Una clara provocación de esta facción partidaria apostando a la anarquía y al desgobierno, una forma de oposición política irresponsable.

Los tiempos imponen el consenso a la confrontación. Los verdaderos demócratas se acogen al dialogo, practican el consenso y cuando la institucionalidad está en juego se ponen de acuerdo con el contrario en procura de los efectos más sanos para la sociedad. Eso no se ha entendido en la agrupación que se hace llamar moderna.

La malcriadeza y sin razón politiquera enarbolada por nuestros adversarios, no hará variar los preceptos de la dirección política del PLD de donde se ha instruido transitar la ruta de la armonía, de la avenencia para tranquilidad y sosiego de la sociedad dominicana.

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