Opinión

Voces agoreras

Por nueva vez se levantan opiniones económico-políticas que auguran un colapso de las actividades productivas, comerciales y financieras nacionales invocando una supuesta ruta de insolvencia financiera recorrida por el Estado dominicano a través de un proceso de endeudamiento público que califican como desenfrenado. Pero ocurre que la República Dominicana es en la actualidad un caso de estudio positivo en el desempeño de las actividades económicas a nivel regional.

La reconocida empresa norteamericana calificadora de riesgo Moody’s valora muy bien el comportamiento de la economía nacional, reconociendo la solvencia financiera del país para hacer frente al pago del servicio de su deuda pública (interna y externa).

Debe recordarse que la tasa de crecimiento de la economía nacional se ha estado situando ventajosamente por encima del 6 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) desde el 1996-2000 y 2004-2012 (gobiernos del PLD/Leonel Fernández) y 2012-2017 (gobiernos de PLD/Danilo Medina), descartando el oscuro período económico del 2000-2004 (gobierno PRD/Hipólito Mejía), de triste recordación para los bolsillos criollos.

En materia de inversión, el “Informe sobre las Inversiones en el Mundo 2017” elaborado por Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD) reveló que, por nueva vez, el país es el principal destino de los flujos de inversión extranjera directa de la subregión caribeña. Lo propio se puede decir sobre el turismo, según datos recientes de la Organización Mundial del Turismo (OMT).

Debe recordarse que la responsabilidad financiera de la República Dominicana se puso en evidencia, una vez más, cuando en enero de 2015 el país pagó 1,933.2 millones de dólares, equivalente al 98.5 por ciento de la deuda que tenía contratada en ese momento con la empresa estatal Petróleos de Venezuela Sociedad Anónima (PDVSA) generada por el acuerdo de Petrocaribe, programa energético solidario creado por el Comandante Hugo Chávez Frías -fallecido aquél fatídico 5 de marzo de 2013- y continuado por el actual presidente Nicolás Maduro Moros. (Justo es decirlo en este artículo: La correcta posición diplomática sustentada por el Gobierno dominicano que preside Danilo Medina en apoyo a una salida política negociada entre los venezolanos dentro de la preocupante crisis económico-política que agobia al hermano país obedece a la fiel observancia del respeto de los principios de no injerencia en los asuntos internos de un país y a la soberanía jurídica de un Estado independiente como lo es la República Bolivariana de Venezuela).

Otro hecho significativo en la historia financiera reciente del país vino dado por el pago que se hizo en julio de 2016 al Fondo Monetario Internacional (FMI) para saldar la deuda multilateral asumida por los desembolsos relacionados con el AcuerdoStand-By firmado el 6 de octubre del 2009, existiendo más libertad del gobierno dominicano para su accionar interno en materia de políticas económicas propias.

De ahí que las voces agoreras (que suelen anunciar males o crisis económicas a la vuelta de la esquina) se basan, al parecer, en el uso de los métodos utilizados por los antiguos predictores griegos y romanos para adivinar el futuro: la observación de los vuelos, el cantar o el estudio de las tripas de las aves. Pero no en la aplicación de las mediciones y los análisis científicos propios de la economía.

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