Opinión

América Latina oxigenada por las remesas

En la región de América Latina y el Caribe, los flujos de remesas que reciben las familias tienen una importancia muy significativa en la masa de ingresos de las mismas ya que representa un porcentaje elevado en el financiamiento de la educación, la salud y la alimentación de estas, al tiempo que se convierten en un elemento dinámico del mercado de divisas que frena el deterioro del mercado cambiario. De tal magnitud es esta importancia que las mismas durante el período 2015-2016 superaron sus valores históricos, al alcanzar los 65,657 millones de dólares, con una tasa de crecimiento de 5.9%.

Luego de la caída estrepitosa que los flujos de remesas hacia la región mostraron en 2009, se observó una ligera, pero constante recuperación, que desaceleró en 2012 y 2013 pero sin caer en términos anuales. A partir de entonces, el ritmo de crecimiento se fue recuperando de manera tal que los flujos de remesas han alcanzado valores históricos a partir del año 2015, fruto de la gradual recuperación que han mostrado las economía de EEUU y España que son los centros migratorios más importante donde se alojan los latinoamericanos. En este sentido, las evidencias empíricas muestran que en los dos primeros trimestres del 2015, las tasas de crecimiento anual de las remesas totales fueron del 4.1% y el 3.7% respectivamente; este indicador aceleró su crecimiento el tercer trimestre hasta alcanzar una tasa del 10.0%, siendo esta la más alta que se ha registrado desde el cuarto trimestre de 2006, pues tal desempeño es el reflejo del comportamiento observado durante el tercer trimestre del año en las remesas que recibieron en particular: México, Colombia, Brasil y Paraguay, con tasa de crecimiento trimestral del 5.5%.

La recepción de remesas, en América Latina, es liderado por México que en el 2015 recibió más de un tercio, 37.8%, de las remesas que llegaron a la región, lo cual está muy cerca de su valor histórico más alto registrado en 2007. Después de varios años de caídas y de recuperaciones, los flujos de remesas recibidos por México en los últimos dos años parecen mostrar una recuperación definitiva, alcanzando 24,785 millones de dólares durante el 2015, equivalentes a un crecimiento del 4.8% respecto al año 2014, al tiempo que en todos los trimestres del año 2016, las tasas de crecimiento interanuales de remesas hacia este país fueron positivas. Al igual que en los cinco años anteriores, las remesas que reciben los países centroamericanos mostraron un crecimiento muy significativo. La tasa de crecimiento de estos flujos para el año 2015 respecto del año anterior fue del 6.6%, el cual fue similar al promedio de los últimos cinco años. Esto significó un ingreso total anual de 16,471 millones de dólares en esta subregión, cuyo crecimiento fue el resultado del mayor crecimiento anual de Guatemala, con 13.4% y Honduras, 8.8%. En cuanto a la subregión del Caribe, esta experimentó un rápido crecimiento de las remesas, luego de la crisis financiera internacional, el cual estuvo asociado a los envíos extraordinarios de dinero hacia Haití en respuesta al terremoto de 2010, y que aún se observaron en 2011. Después de este fenómeno, las remesas que recibió esta subregión se mantuvieron estancadas en su tasa de crecimiento, pero a partir de la segunda mitad del año 2013 se registraron crecimiento positivo, tendencia que se ha mantenido hasta el primer trimestre del presente años 2017, es así como desde el 2015 las remesas recibidas por los países caribeños aumentaron en un 7.6%, para una suma total de 9,508 millones de dólares, donde la República Dominicana y Haití fueron los países que más influyeron en este resultado.

En la región sudamericana, los países con mayor peso en la recepción de remesas fueron Brasil, 15.6%, Colombia, 13.2% y Paraguay, 9.3%, que al año 2016 había mostrado tasas de crecimiento anuales negativas. Durante el 2015, el 73.3% de las remesas que recibió Sudamérica llegaron a los países andinos, Bolivia, Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela, en el cual la subregión andina mostró una tasa de crecimiento positiva del 5.3%, que significó un total de remesas recibidas en este subgrupo de países de 11,000 millones de dólares.

En definitiva, las remesas son una fuente de divisas muy importante para muchos países de la región y aún en aquellos casos en los que los flujos parecieran ser pequeños, comparados con los flujos que reciben algunos países como México, la República Dominicana, Colombia y otros, representan para todos un porcentaje significativo del producto interno bruto, PIB, lo que explica la gran incidencia que tienen estos recursos para el sostenimiento económico de muchas familias de la región. De acuerdo con observaciones recientes, para la mayor parte de los países de América Latina y el Caribe la importancia de las remesas con relación al PIB continúa creciendo y esto ha sido un oxígeno para atenuar la expansión de la pobreza.

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