Opinión

Una década ganada

La nave del desempeño económico-social de la República Dominicana durante los últimos diez años (2007-2017) avanzó favorablemente en su ruta hacia el desarrollo de las actividades productivas, comerciales y financieras con miras a impulsar una mejoría en la calidad de vida de las grandes mayorías nacionales.

Y todo en un contexto nacional e internacional signado por momentos económicos coyunturales adversos. En efecto, pensemos en la devastadora tormenta bancaria que estremeció los cimentos de la economía nacional en el 2003 y los embates de factores externos, tales como la crisis económica mundial conocida como la Gran Recesión (2008-2009), la caída en los precios de las materias primas (conmodities) y los vaivenes o variaciones acentuadas (volatilidad) en los precios del petróleo.

Así, analistas europeos consideran que para muchos países de la eurozona (economías que han adoptado al euro como su moneda única, dejando atrás sus respectivas monedas nacionales) el período 2007-2017 puede ser considerado como una década perdida en avances económicos y sociales medidos en función del nivel del empleo, la fortaleza de sus capacidades productivas y avances tecnológicos aplicados.

En el período que siguió al estallido de la Gran Recesión el crecimiento del comercio internacional cayó a una media del 3 por ciento (muy por debajo del histórico aumento del 6 por ciento registrado desde los años ochenta del pasado siglo).

Sin embargo, el crecimiento del PIB en las economías subdesarrolladas siguió su agitado curso, dando paso a un fenómeno económico que presentaba una relativa autonomía respecto del comportamiento del ciclo del comercio internacional entre los países desarrollados respecto de los países pobres.

Pero en la subregión caribeña emergió la República Dominicana como un modelo económico digno de estudio, según criterios del Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional (FMI) y las principales agencias calificadoras de riesgo.

En la última década el crecimiento de la economía dominicana se ha incrementado en unos 27 mil 564 millones de dólares, al pasar de 44 mil 90 millones de dólares en el 2007 a unos 71 mil 654 millones de dólares (medido al 2016). Pero si retrocedemos al 2003 (año de la tristemente recordada crisis bancaria) veremos que para ese entonces el valor del PIB sumó 20 mil 846 millones de dólares, que comparado con monto actual del valor de la riqueza material creada por los dominicanos queda superado en casi 51 mil millones de dólares.

Todo lo anterior se produjo mediante una tasa de crecimiento promedio anual durante la década 2007-2017 superior al 6 por ciento, muy por encima del promedio de la región latinoamericana y caribeña; unido también a una notoria estabilidad cambiaria. En efecto, en el 2007 para comprar un dólar había que disponer de 33 pesos con tres centavos. En la actualidad un billete verde vale 47 pesos con 55 centavos. Se trata de una diferencia de tan solo 14 pesos con 12 centavos como variación en una década.

Sí, el período 2007-2007 perfectamente puede ser considerado como una década ganada en materia de crecimiento económico, estabilidad del tipo de cambio y control de la tasa de inflación, premisas macroeconómicas esenciales para combatir la pobreza, la desigualdad y la exclusión social. Y en eso se está.

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