Opinión

Las auditorías en la nómina en educación: Un pleito sin causa que solo sirve para alimentar el morbo

Cuando escuchamos al presidente de la Asociación Dominicana de Profesores, Lic. Eduardo Hidalgo, decir que los maestros se sienten lastimados, y ver por los diferentes medios a maestros con problemas de salud y otros mostrando las evidencias de que laboran en algún Centro Educativo, nos llevan a las siguientes reflexiones:

En varias ocasiones, con diferentes ministros o ministras, y participando como técnica dentro y fuera del Ministerio de Educación, hemos observado cómo las famosas auditorias de nómina, que solo se les hace a los maestros, terminan al final en un pleito sin causa que sólo sirven para alimentar el morbo. ¿Por qué?

1ro. El desorden de la nómina de educación viene de lejos, y la causa fundamental es gerencial. Estos argumentos no necesitan de mucha explicación, pues saltan a la vista, cuando se tiene que reconocer que el 41% de los bloqueados de la última revisión están en un decreto para ser pensionados y jubilados; otros grupos considerables están de licencia médica, permiso de estudio y, lo que es peor, muchos de ellos están laborando.

Al final, como siempre ha ocurrido, termina en una labor de reubicación y de regularización de ciertos procedimientos entre las estructuras distritales, regionales y del nivel central. Y nada de eso es responsabilidad de los directores de escuelas y de los maestros y maestras. Las auditorías no son necesarias si se cuenta con un sistema automatizado que fluya desde los propios Centros Educativos, con parámetros definidos en función de la población estudiantil y el tamaño de la escuela.

2do. EL morbo se alimenta cuando revelan los miles de supestas “botellas” e inicia toda clase de improperios en contra de los maestros y maestras, para luego desinflarse cuando los afectados comienzan a demostrar lo contrario.

3ro. Es un pleito sin causa, que no solo nos cuesta dinero sino también calidad, pues maestros lastimados no están motivados para desempeñar su labor docente y se gasta dinero en desplegar un personal por semanas o meses para al final mostrar unos resultados tan poco sustentables, pero bien cacareados.

Por estas razones tenemos que concluir preguntándonos si realmente vale la pena un escándalo mediático de esta naturaleza, que complica el ambiente de armonía que necesitamos en la eduación dominicana en estos momentos.

últimas Noticias

Noticias Relacionadas