Cultura

La magia de Violeta Parra y su eterna Gracias a la vida

Llegó al Museo del Louvre en 1964, instaló sus obras y nunca se ufanó de ser la primera latinoamericana en exponer en la catedral de las artes plásticas de París: se llamaba Violeta Parra.

Era chilena, folclorista, escultora, guitarrista, cantautora, bordadora, ceramista y tuvo la genialidad de componer una de las melodías más bellas en la historia del pentagrama hispanoamericano: Gracias a la vida.

En París hizo lo que todos los bohemios de su rango harían. Cantó en el Barrio Latino, se presentó dos veces en el Teatro de la Unesco, y actuó junto a sus hijos Angel e Isabel en radio y televisión.

Allí en la Ciudad Luz disfrutó parte del amor de su vida, el antropólogo y musicólogo suizo Gilbert Favre. Y compartió la alegría de mostrar en el Louvre óleos, arpilleras y esculturas en alambre.

Cumpliría 100 años hoy, esta mujer loba con piel de cordero, como la definió su hermano, el notable poeta Nicanor Parra. Finalmente, después de tanto hablar el mundo de Violeta, Chile le rinde un homenaje por todo lo alto.

En su honor, el país austral instauró el Día Nacional de la Música y para hacer justicia a todo lo que merece, la presidenta de la República, Michelle Bachelet, impulsó la iniciativa de llamar a 2017 El Año de Violeta Parra.

El Centro Cultural Gabriela Mistral ha puesto varios granitos de arena en recordación de esta multifacética artista nacida en San Fabián de Alico, cerca de Chillán, 400 kilómetros al sur de Santiago de Chile, el 4 de octubre de 1917.

Decenas de miles de personas hicieron alguna vez este año una pausa en el camino para rememorar a la amiga de Víctor Jara, conocida de Pablo Neruda, e inspiración para una sentida película del realizador Andrés Wood, “Violeta se fue a los cielos”.

En el elegante barrio de La Reina, donde estableció una carpa cultural dentro de sus numerosos proyectos, los chilenos volvieron sobre los pasos de la también autora de Volver a los 17, Que he sacado con quererte y El gavilán, entre muchas.

Fue uno de los 40 lugares donde al filo de la medianoche se festejó en Santiago el cumpleaños de Violeta Parra, igualmente venerada en todo el territorio nacional y a la espera de una ceremonia especial en el Palacio de La Moneda.

Tenía 49 años cuando decidió quitarse la vida en la misma carpa de La Reina. No rebasaría nunca la ruptura de su relación con Favre.

Y pesar de la tristeza por su desaparición física, el mundo nunca dejó de cantarle Gracias a la vida.

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