Opinión

¿Fact-cheking en RD?

La verificación de datos es uno de los caminos emprendidos por nuevos medios y formatos para recuperar la credibilidad. Más de 120 organizaciones en más de 50 países han implementado esta herramienta que somete a examen a medios de comunicación, políticos, economistas y altos cargos empresariales. Que cuenta la verdad, aportando datos claros y precisos, sin importar quién o qué salga perjudicado.

Hoy en día, aunque mucha información socialmente relevante no se encuentra disponible o, peor aún, directamente no se produce, se pueden conseguir y procesar rápidamente una infinidad de datos gracias al avance de la tecnología. Así, se han ampliado los horizontes para la producción de conocimiento y para el chequeo de la información a la que accedemos a través de distintas formas. Las mayores posibilidades de disponer de datos y de procesarlos aumentaron las fuentes de información. No obstante, estos datos deben ser seleccionados, analizados, puestos en contexto, explicados e interpretados.

Contar con datos que reflejen la realidad es esencial para poder tener un debate público que esté basado en la evidencia y no en impresiones, pareceres y opiniones. El hecho de tener una base fáctica común sobre la cual haya acuerdo permite luego acordar o disentir sobre eso, en lugar de discutir sobre los datos mismos. Si no existe una medición oficial creíble sobre la criminalidad e inseguridad ciudadana de una región o país, uno puede pasarse el tiempo discutiendo cuán alto es el índice sin llegar a debatir sobre las medidas que podrían evitarlo o la efectividad de las diferentes políticas públicas implementadas. Si no hay datos sobre la brecha salarial entre los hombres y las mujeres, es muy difícil llegar a un acuerdo sobre cómo eliminarla, dado que cualquiera podría argumentar que no se trata de un fenómeno extendido, sino de casos aislados. Los datos sirven, justamente, para demostrar que un fenómeno existe (o no) y que no se trata de percepciones.

El fact check es una obligación del periodista. Es poner un espejo constantemente frente a nosotros para obligarnos a ser coherentes, correctos, a no mentir y no engañar. En la práctica dominicana, salvo honradas excepciones, lamentablemente, no es así. La ciudadanía ha mostrado preocupación por la certeza de que existe cierta servidumbre de los medios hacia el poder y de que se crean percepciones que no se corresponden con la realidad. La labor periodística ha perdido credibilidad, hace ya tiempo que se entiende que los periodistas no actuamos con autonomía y que los grandes medios están dependiendo de poderes y responden a los intereses de esos poderes, convirtiéndonos en altavoces de lo que dice cualquiera con información en lugar de contrastar.

En República Dominicana, por desgracia, aún hay muy pocos ejemplos, a pesar de que contamos con una legislación que nos permite el acceso a los datos, y los mecanismos o recursos ante los Tribunales en casos de no entrega de la información pública. La verificación de datos juega un papel fundamental para recuperar la credibilidad de los medios, esta herramienta pone en el punto de mira a los medios de comunicación, ya que, para exigir sinceridad a los políticos y empresas, primero hay que exigírsela a uno mismo, si nos equivocamos, hay que dejarlo claro y dar la cara, lo mismo que les pedimos a los políticos.

El fact-cheking llegó para quedarse y es un desafío implementarlo en la práctica dominicana, viene a fortalecer la democracia, aumentar la rendición de cuentas e incentivar la participación ciudadana mejor informada.

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