Opinión

El addendum al libro sobre Kennedy y Bosch

El destacado historiador, economista y diplomático, Bernardo Vega, publicó recientemente un addendum al libro Kennedy y Bosch, el cual había sido lanzado a la publicidad hace 23 años, en el 1993.

Ese libro, Kennedy y Bosch, contiene una serie de documentos desclasificados por el gobierno de los Estados Unidos, referencias de publicaciones periódicas, tanto nacionales como norteamericanas, así como citas de libros e historias orales referidos a los acontecimientos que tuvieron lugar durante los siete meses de gobierno del profesor Juan Bosch en el 1963.

Conforme a su autor, en esa ocasión no incorporó al texto comentarios propios ni aportó elementos de juicio, “porque sabía que tal vez hubiese tenido que cambiar de opinión una vez los documentos clave fuesen desclasificados”.

Ahora, con la publicación de su addendum, Bernardo Vega da a conocer la correspondencia interna entre funcionarios del gobierno del presidente John F. Kennedy, durante el mes de septiembre de 1963, que coincide con la realización del golpe de Estado que puso fin al primer experimento democrático dominicano después de la desaparición de la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo.

En este segundo texto, según lo refiere Vega, además de citar nuevos documentos, a diferencia de su libro anterior, en esta ocasión sí hace juicios de valor, con lo cual quiere hacer significar, que emite sus propias opiniones con respecto a los hechos acaecidos.

Nos parece que tanto la publicación del libro Kennedy y Bosch, como el addendum al que acabamos de hacer referencia, constituyen un valioso aporte para el conocimiento de lo acontecido en aquellos años cruciales de luchas del pueblo dominicano a favor de la libertad, la democracia y la justicia social.

Ahora bien, en la introducción de su addendum, Bernardo Vega empieza por establecer que entregó personalmente el primer ejemplar del libro Kennedy y Bosch al connotado escritor y líder dominicano, quien, según sus palabras “se lo agradeció muchísimo”, pero luego supo que había decidido no comentar la obra, “como si no hubiese salido”.

Ante ese comentario, me surgen las siguientes preguntas: La entrega del ejemplar del libro de Bernardo Vega a Juan Bosch, ¿estaba condicionada a que este último le hiciese algún comentario? El que no lo hiciese, ¿podría interpretarse como que para Bosch el libro no había salido? ¿De dónde salen semejantes conjeturas? La respuesta la brinda el propio autor de Kennedy y Bosch y del addendum, al afirmar, en forma olímpica, que esto se produjo por dos razones: primero, porque “obviamente, no se estaba contento con lo que esta decía”; y segundo, porque suponía “que (Bosch) no contaba con argumentos para criticarla”.

Objetividad histórica

En la misma introducción al addendum del libro Kennedy y Bosch, el autor de la colección sobre Estados Unidos y Trujillo, de una manera sorprendente hace la siguiente afirmación: “A partir del 1996 el gobierno del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), creado por Bosch ha estado en el poder durante 16 años, durante los cuales la “línea oficial”, ha sido una de resaltar sus virtudes y opacar los errores de ese gran literato y político dominicano”.

Inmediatamente, sostiene: “como historiador, no puedo seguir esa corriente, pues la objetividad es esencial en la investigación histórica.

En lo personal mi relación con Juan Bosch, aunque no profunda, siempre fue muy amistosa… Bosch citaba mis trabajos de historia en la revista política de su partido, el PLD, y en más de una ocasión me enalteció. Disfruté las tertulias en que este participaba”.

Coincido plenamente con la postura de Bernardo Vega de que la objetividad es esencial en la investigación histórica. Pero si es así, ¿de dónde surge la idea de que en el PLD se ha trazado una línea oficial para resaltar las virtudes de Juan Bosch y opacar sus errores? Eso no es cierto. En el PLD nunca se ha trazado semejante línea para defender el legado histórico de Juan Bosch. Dentro de las filas del partido morado, de manera libre, consciente y espontánea se le tiene al líder y fundador de esa organización política una profunda admiración y un gran respeto por todos los aportes realizados a favor del pueblo dominicano, a los fines de que este fuese el arquitecto de su propio destino.

Con respecto a las afirmaciones, juicios y criterios del embajador John Bartlow Martin, figura clave en los textos de Bernardo Vega, expuestos en su libro, Overtaken by Events (El Destino Dominicano, en su traducción al español), el profesor Juan Bosch publicó, en distintas épocas, varios artículos aclaratorios en la prensa nacional, con lo cual demostró que si tenía argumentos para refutar al diplomático estadounidense.

De igual manera, como lo adelanta el autor del addendum, en un texto que será publicado por Funglode a principios del año próximo, se podrá constatar las innumerables observaciones, críticas y refutaciones hechas por el reconocido maestro dominicano de la política y de las letras al representante del presidente Kennedy en la República Dominicana con posterioridad a la muerte de Trujillo.

Al refutar las ideas contenidas en el libro Overtaken by Events, Bosch da respuesta, por igual, a la generalidad de documentos publicados en el libro Kennedy y Bosch, así como en el addendum, en razón de que fue fundamentándose en esos documentos que el diplomático norteamericano elaboró los criterios esbozados en su libro.

De esa manera, quedará demostrado que no fue por falta de argumentación que en su momento el fundador del PLD no hizo comentario alguno al texto del economista Bernardo Vega.

Un caso y dos versiones

Como forma de actuar con entera objetividad de historiador y no opacar los presuntos errores de Juan Bosch, el ex gobernador del Banco Central y ex director del periódico El Caribe, apoyándose en los documentos del embajador Martin, relacionados a la víspera de la ejecución del golpe de Estado de septiembre de 1963, afirma: “Bosch… le pidió (al embajador Martin) que se alertara un portaviones norteamericano para que estuviese listo a venir a Santo Domingo, describiéndolo como una visita de cortesía, para lo cual se le invitaría junto con el Alto Mando militar ir a bordo para almorzar. “El embajador Martin estuvo de acuerdo en que Washington alertase el portaviones, pero que no saliese… A las 4:30 Bosch le mandó a decir que solicitase que el tiempo de llegada del portaviones fuese reducido de 12 horas a 6 u 8… A las 7:00 p.m., Bosch pidió que el tiempo del portaviones se redujese a 6 horas”. ¿Ocurrió eso exactamente así, como lo narra Bernardo Vega, tomado de los documentos de John Bartlow Martin? No, no ocurrió así. Sobre ese episodio hay por lo menos dos versiones narradas por el propio John Bartlow Martin, aunque Bernardo Vega solamente se hace eco de una de ellas.

Por ejemplo, en las páginas 564, 568 y 570 del libro Overtaken by Events, Martin presenta una versión distinta a la que transmitió a las autoridades de su país, recogida, comentada y asumida por Bernardo Vega en su addendum.

En esa otra versión, lo que sostiene Bartlow Martin es que fue Sacha Volman, no Bosch, quien le preguntó qué habían hecho los Estados Unidos en noviembre de 1961 cuando los Trujillo retornaron al país, a lo cual el embajador norteamericano respondió diciendo que habían enviado una flota.

A partir de ahí, el autor de Overtaken by Events cuenta que Volman dudó y miró a Bosch. Que también él, es decir Martin, lo miró, esperando una respuesta del mandatario dominicano. Pero Bosch no dijo nada.

Volman preguntó qué tiempo se tomaría el portaviones para llegar al país. El embajador Martin dijo que no podía precisar dónde se encontraba (el portaviones) en esos momentos, pero normalmente, doce horas.

La conversación continuó entre Sacha Volman y el embajador Martin, sin que el presidente Bosch hiciese uso de la palabra. Fue entonces cuando el embajador Martin, de acuerdo con sus propias palabras, dijo lo que sigue: “Hemos conversado varias veces acerca de traer un portaviones y llevarlo a usted a bordo para un almuerzo, señor Presidente”. Como acaba de comprobarse, es el embajador John Bartlow Martin quien le recuerda a Juan Bosch que en varias ocasiones le había ofrecido traer un portaviones e invitarlo a almorzar.

En el addendum del libro de Bernardo Vega lo que se insinúa es que fue Juan Bosch quien le pidió al embajador norteamericano “que se alertara un portaviones para que estuviese listo a venir”.

Obviamente, esa segunda versión del relato de John Bartlow Martin es radicalmente diferente a la que se publica en el addendum al libro Kennedy y Bosch.

Para ser enteramente objetivo como historiador hacía falta tomar en cuenta las distintas versiones ofrecidas sobre un mismo hecho, con más razón si esas distintas versiones procedían de la misma fuente, como es el caso de los escritos del embajador John Bartlow Martin.

Se comprende que un historiador de prestigio no quiera someterse a la “línea oficial”, por demás inexistente, de un partido que procura resaltar las virtudes de su líder y opacar sus errores.

Lo que no puede comprenderse es que, apelando a una presunta objetividad, por falta de rigor en la investigación, se pretenda resaltar errores que no existen para opacar virtudes reconocidas.

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