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Es una necesidad mejorar la relación del gobierno con el PLD

Quien muchos años desempeñó la responsabilidad de mecánico del Partido de la Liberación Dominicana y miembro de la seguridad del profesor Juan Bosch, José Ignacio Pérez, aseguró que los gobiernos peledeistas han llenado las expectativas de la gente, pero que la relación del gobierno con el Partido debe mejorar.

Ignacio Pérez, quien en ocasiones fungió también como chofer del expresidente de la República y líder histórico del PLD, considera que no existe otra organización política que pueda sustituir al Partido de la Liberación Dominicana por lo que se hace necesario que se mejoren esas relaciones.

“Es preciso que nos entendamos para seguir gobernando en beneficio de la República Dominicana. Recordemos que en el año 2000 perdimos las elecciones y el país cayó en un proceso de deterioro”, refirió Pérez entrevistado para Vanguardia del Pueblo.

Argumenta que el Partido es la organización que aporta el talento y el conocimiento a través de sus miembros, pero que es el gobierno quien le brinda la oportunidad de poner en práctica esos conocimientos mediante sus servicios al Estado.

Entiende que el gobierno debe acercarse más al Partido ya que son los peledeístas los que se acercan al pueblo. “Son los compañeros que están en Villas Agrícolas, en Loma de Cabrera, en Puerto Plata, en los barrios, los que se comunican con el pueblo y esos son los que hay que empoderar”.

Al hablar de las interioridades del partido destaca que el daño más grande que se le hizo al PLD fue eliminar el cuerpo de activistas nacionales. “El activista resolvía todo tipo de problemas. Los recogía y los traía aquí (a la Casa Nacional del PLD) donde lo trataban y de aquí los llevaba allá (al Comité Intermedio), con la solución definitiva”.

Agrega que al desaparecer los activistas se perdió la comunicación directa y que en la actualidad muy pocos organismos se reúnen. “Cuando uno ve los locales le da pena, nadie se reúne, si no le damos vida nos embromamos, pero que pasa tampoco se pueden ir a morir los compañeros ahí”.

Expresa que antes las mayorías de los miembros se conocían debido a que se reunían constantemente y participaban en las diferentes actividades que realizaba el partido.

“Usted va a algunas de la pocas actividades que se hacen y casi no conoce a nadie, y si visita alguna institución gubernamental mucho menos”, apunta.

Lamenta que valores como la solidaridad y hermandad se hayan perdido en el Partido, así como el respeto, alegando que “los compañeros no respetan a nadie, a veces llega una autoridad partidaria y es como si no llegara nadie”.

El dirigente peledeista manifiesta que a pesar de ganar las elecciones presidenciales, la apertura le hizo mucho daño al partido. “Ganamos elecciones pero estamos perdiendo el Partido”, advirtió Ignacio Pérez, haciendo una llamado a la dirección política para que se adopten las decisiones que superen esa irregularidad.

No obstante, aclara que el Partido de la Liberación Dominicana puede relanzarse y continuar cumpliendo su misión histórica de “servir al pueblo”, ya que las mayorías de los votantes prefieren al PLD porque saben que es lo más le conviene al país.

Residencia Y oficina del Profesor Juan Bosch

Ignacio Pérez llegó a la residencia y oficina política de Juan Bosch en 1982 por recomendación del Comité Intermedio Pedro Albizu Campos al que pertenecía. Llegó a formar parte del equipo seguridad y por su profesión de mecánico, terminó reparando los pocos vehículos con los que se contaba. Estuvo también como chofer del profesor Juan Bosch. Manejó el famoso “Bosch móvil” y la patana, que se utilizaba en las marchas organizadas en tiempo de campaña electoral.

Participó en el entrenamiento de artes marciales y seguridad que impartía el profesor de artes marciales, Luis Santana, miembro del Comité Central del PLD

Relata que tuvo una amistad con Juan Bosch como de padre a hijos y que aprendió muchas cosas de él. “Como las mayorías de personas le hablaban de política yo le hacía chistes y se reía mucho”.

Cuenta que manejándole en algunas ocasiones hasta se dormía y que le alababa su oficio de mecánico. “Una vez me preguntó sobre el el carro marca Lada, cuando él escribió un artículo sobre este carro me hizo una pregunta acerca de esta marca y yo le dije que ese es el vehículo más malo del mundo, eso no sirve. Y él lo escribió. El Partiod compro alguns de esos carros y para que funcionara tuve que cambiarle el motor, adaptarle uno de marca japonesa”.

“Vivíamos corriendo, salíamos los jueves y regresábamos los domingos. Me tocaba hacer servicios uno o dos días a la semana.

En ocasiones 24 de diciembre y día de año nuevo”, explica.

Coincide con sus compañeros de la seguridad entrevistado al señalar que a las 5 de la mañana ya Don Juan se estaba desayunando. “Sacaba guineo y otras frutas de la nevera y lo acompañaba con cornflakes. Acostumbraba a compartir los alimentos”.

Resalta que el profesor Juan Bosch era muy observador y con frecuencia le hacía correcciones acerca de hábitos incorrectos. “Un día mientras barría, me quitó la escoba y me explicó cómo se barría para que el polvo no se levantara (sin levantar la escoba en contacto siempre con el suelo) Otro día me corrigió la forma de fregar con agua y jabón”.

Vida partidaria

José Ignacio Pérez está organizado en el Comité Intermedio Celeste Golibart en Ciudad Nueva Cuando Juan Bosch renuncia del PRD en 1973 hizo lo mismo de la Juventud Revolucionaria Dominicana del comité municipal de Loma de Cabrera.

Ese mismo año ingresó a un Círculo de Estudios que desapareció por falta de integrante.

En 1974 se traslada a la capital a trabajar mecánica en la Agencia Bella, luego se muda a Santiago. Más tarde, regresa a Loma de Cabrera. A finales de 1975 vuelva a la Santo Domingo.

En ese entonces era amigo del partido y leía el periódico Vanguardia del Pueblo. Aquí vivía en Villas Agrícolas y se organizó en 1977 en el Comité Intermedio Salvador Allende. En 1982 alcanzó la membresía y más tarde se trasladó al Comité Intermedio Pedro Albizu Campos por razones de cambio de residencia.

Pérez ha ejercido como maestro mecánico en la Corporación de Acueductos y Alcantarillados de Santo Domingo (CAASD), encargado de mecánica y desabolladura en el Ministerio de Interior y Policía y en los Comedores Económicos.

Aunque lamenta que muchas cosas han cambiado habla con orgullo de su militancia peledeista y lo mucho que aprendió estando al lado de Juan Bosch, un hombre incomparable, concluyó.

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