Opinión

Un nuevo modelo de profesor IV

¿Por qué es importante que el profesor se divierta al explicar sus clases? El profesor que no logra divertirse en sus clases no podrá ejercer su quehacer a cabalidad, porque cuando se manifiesta el deseo de transmitir conocimientos debemos tener plena conciencia de lo que significa ese deseo, en cuanto al objeto de mejorar el aprendizaje de los alumnos. Es un compromiso social muy serio en el sentido de la ética y una gran responsabilidad para la entrega hacia la tarea de obtener cultura de investigación, investigando y de crear la necesidad de investigar en cada uno de los alumnos, sin importar a qué se habrán de dedicar a través del tiempo.

Por otro lado, para divertirse en el proceso áulico, debemos hacer del aula una extensión del laboratorio, para experimentar al entrar en los procesos de aprender, por lo que ha de mejorarse en forma sustantiva la comunicación interpersonal y grupal. Porque de lo que se trata es de abrir nuevos caminos para hacer pensar a los alumnos, obligándolos a montar su aprendizaje sobre un sistema que se sustente sobre un proceso administrativo coherente, preciso y claro.

Desde esa perspectiva, lo que enseñamos recupera cada día el sentido de una nueva aventura que emociona, apasiona y llena de satisfacción, porque vivimos el arribo concreto al logro de los objetivos propuestos, en cada uno de los procesos de aprendizaje.

Entonces, ¿cuál es la importancia del discurso en la práctica docente? El profesor en su rol de comunicador, posee conocimientos probados, tiene capacidades para hacer llegar su asignatura en forma plena, posee un portafolio de herramientas para montar el mensaje de lo que tiene que enseñar y lo hace de manera clara y puntual al alumnado. Y es capaz de hacerlo tan eficazmente, que se esparce en una llegada efectiva y activa, porque es dinámica. El receptor del amasijo de mensajes coordinados, no es un simple espectador de lo que supuestamente se enseña, porque el mensaje llena expectativas y logra animar a la persona que lo recibe, incitándole a ser emisor al preguntar, al intervenir, al entablar un dialogo de iguales, en donde lo ético sirve de tapiz como respeto al discernimiento y a la diversidad de pensamiento. Despertar interés, crear necesidad de aprender, participando.

En ese orden, es bueno preguntar, ¿por qué es importante para un profesor universitario construir su propia identidad profesional? Porque la identidad le proporciona a través del tiempo una marca y esa marca le posicionará en el espectro de la docencia. La construcción de la identidad profesional se inicia en la génesis de la formación del docente en particular y se prolonga durante todo su ejercicio profesional. Esa identidad no surge automáticamente como resultado de un título profesional, por el contrario, es preciso construirla bajo un esquema previo y flexible.

Ese trayecto requiere de un proceso individual y colectivo de naturaleza compleja, en donde se manifiestan los elementos de la administración en sus etapas mecánica y dinámica. Ese camino conduce a la configuración de representaciones subjetivas, acerca de la profesión docente.

La temática de la identidad del profesor se refiere a cómo los docentes viven subjetivamente su trabajo y a cuáles son los factores de satisfacción e insatisfacción en que se desenvuelven, y en ese sentido, la actitud tiene supremacía sobre la aptitud. De igual forma se relaciona con la diversidad de sus identidades profesionales y con la percepción del oficio que tienen los profesores sobre su quehacer, cómo se valoran en conjunto y cómo se valoran en lo individual. Verse asimismo en lo particular y mirar cómo les ve la sociedad a la que brindan sus servicios en forma global. Porque la identidad docente, es tanto la experiencia personal como el papel que le reconoce la sociedad.

También las identidades docentes pueden ser entendidas, como un conjunto heterogéneo de representaciones profesionales y como un modo de respuesta a la diferenciación o identificación, con otros grupos profesionales.

En ese orden, es preciso fomentar de una visión global y analítica de los problemas sociales, culturales y de ambientes en nuestro tiempo en el ahora y en el mañana de corto plazo. Esa sería una buena manera de recuperar confianza social y reconocimiento de la sociedad. En ese mismo sentido de servicio social, tendría que potenciarse una actitud positiva y crítica hacia el desarrollo de la identidad profesional, vinculada a la ética social.

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