Opinión

¿Deuda para crecer?

Utilizada en inversiones productivas, la deuda externa podría fomentar el crecimiento si se mantiene a un nivel razonable; pero también podría ocurrir que ese endeudamiento impacte adversamente en el ritmo del crecimiento económico, frenando el desempeño de las actividades productivas, comerciales, financieras y laborales.

Lo que más ha concitado la atención de economistas, empresarios y políticos en torno al endeudamiento externo gira alrededor de los niveles límites respecto al Producto Interno Bruto (PIB) y su impacto sobre la sostenibilidad fiscal -o capacidad para pagar capital e intereses-, pues en la práctica los fondos para honrar las obligaciones financieras deben consignarse en el presupuesto del Estado.

Además, se ha debatido sobre la bondad o no de recorrer la ruta del incremento de la deuda pública (que abarca la externa más la interna) para estimular el crecimiento económico, aunque la obtención del mismo se traduzca en comprometer los ingresos de los contribuyentes del futuro.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) se muestra reflexivo a la hora de alimentar la vía del endeudamiento externo para impulsar el crecimiento económico. Así lo dice: “Si hay alguna probabilidad de que la deuda llegue a superar la capacidad desembolso del país, el costo previsto del servicio de la deudadesalentará la inversión nacional y extranjera, perjudicando al crecimiento”.

Pero teniendo en cuenta que un país subdesarrollado no dispone de los recursos financieros necesarios para impulsar la esfera de la producción de bienes y servicios se hará necesario atraer inversiones extranjeras directas e ir en busca de fuentes externas de captación de di visas a buenas tasas de interés (que expresan el costo del dinero).

No obstante, la búsqueda pura y simple del crecimiento económico no debe normar exclusivamente el accionar de un Gobierno en materia de políticas públicas, pues habría que poner el acento en el logro de mejores niveles de distribución del ingreso y de prestación de servicios sociales en beneficio cada vez más de la población. Debe apostarse, pues al crecimiento económico con desarrollo social.

Hay que privilegiar la captación de inversiones extranjeras directas en lugar de tocar de manera recurrente las puertas de los acreedores internacionales. Los flujos de inversiones llegan a país a través de diversos agentes económicos destacándose las empresas transnacionales como los más dinámicos dentro de las relaciones económicas internacionales, las cuales buscan los nichos de las manufacturas y los servicios.

Así, lo que importa saber sobre los recursos financieros captados a través del endeudamiento externo es el destino de los mismos, pues si éstos no se dirigen hacia áreas importantes de la esfera productiva podrían afectar la capacidad competitiva del Estado para lograr una mejor inserción dentro de las transacciones comerciales internacionales.

El recurso del endeudamiento externo está a la mano de aquellas economías que carecen de notables niveles de ahorro interno para implementar proyectos de infraestructuras y políticas sociales que logren impulsar un crecimiento económico.

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