Opinión

Temblores de la OMC

La Organización Mundial del Comercio (OMC) es a la fecha la única institución internacional que se ocupa de la regulación de las transacciones comerciales que se producen entre los países miembros mediante la concertación de acuerdos comerciales que se aprueban tanto en un marco multilateral como entre países o grupos de países de manera bilateral o plurilateral.

Pero al parecer la Administración Trump se apresta a cuestionar la permanencia de Estados Unidos dentro de la OMC. Así lo ha dicho: “En términos simples, no recibimos un trato justo de la Organización Mundial del Comercio”, llegando a sostener lo siguiente: “No podemos tolerar más estos abusos comerciales crónicos, y no lo vamos a hacer”.

Años atrás EE.UU. concebía a la OMC como un instrumento efectivo para enfrentar los intereses comerciales de países adversos a la visión geoeconómica, especialmente en los casos de aplicación de subsidios a determinadas producciones; pero con el ascenso de Donald Trump a la presidencia norteamericana la permanencia o no de esa potencia económica mundial dentro del organismo internacional regulador del comercio global ha pasado a ser parte de la agenda gubernamental de Washington. El sistema de negociaciones comerciales multilaterales que se desarrolla en el marco de la OMC se encuentra atrapado en las definiciones geopolíticas de los grandes actores del comercio mundial, principalmente Estados Unidos. Y aunque se sigue hablando de libre comercio y del multilateralismo en las negociaciones comerciales, con el discurso del proteccionismo y del bilateralismo dentro del comercio mundial contemporáneo sustentado por el presidente norteamericano Donald Trump se aprecia una acentuada marginación de la OMC en las determinaciones comerciales globales. Naturalmente, se ha de tener presente que los países desarrollados son los campeones del proteccionismo comercial, según se demuestra en documentos oficiales elaborados por la Unión Europea.

En efecto, durante el 2016 el mundo conoció la adopciòn de una bateria de prácticas proteccionistas que sumó 36 barreras comerciales aplicadas por paìses industrializados. La propia OMC ha denunciado la vocación proteccionista de los paìses desarrollados nucleados en el elitista club de las economías ricas conocido por como G20. Téngase presente que la OMC ha sido cuestionada al exigir a los países miembros la adopción de medidas regulatorias que van más allá de las fronteras y que afectan directamente el ejercio de la soberanía jurídica. Se sostiene que la imagen institucional de la OMC quedaría fortalecida si pusiera un mayor interés en fomentar la capacidad exportadora de los países subdesarrollados promoviendo políticas que incrementara la generación de empleos, enfrentando de esa manera los niveles de pobreza que agobia a las economías pobres. Y si a lo dicho anteriormente se agrega la posibilidad real de que Estados Unidos abandone la OMC, en consonancia con las promesas de campaña electoral formuladas por el entonces candidato –y hoy presidente- Donald Trump, podríamos afirmar que elel futuro de las negociaciones comerciales multilaterales luce incierto.

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