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Embajador dominicano en Santa Sede rechaza información sobre maltrato a haitianos

El embajador de República Dominicana ante la Santa Sede, Víctor Grimaldi, rechazó las informaciones de que se hizo eco el periódico del Vaticano, donde señala que en el país se maltrata a los haitianos.

En una carta dirigida al director del referido diario, Grimaldi fue enfático en aclarar que República Dominicana ha sido el país más solidario con sus vecinos, al tiempo de destacar las miles de parturientas de esa nación que vienen a dar a luz al país sin ningún costo, y en las que el Estado dominicano invierto recursos que puede destinarlos a cubrir otras necesidades que padece la nación.

Dijo que ningún país ha hecho más por Haití y sus ciudadanos que República Dominicana, al destacar que cuando el Gobierno dominicano a través de sus hospitales acoge a los haitianos, se realiza un gasto humanitario y un gesto de solidaridad. “Es como cuando un enfermo le cede su puesto o su cama a otro en un hospital, por hermandad cristiana”, dijo.

Entiende que cada país tiene sus leyes y reglas migratorias y que, por tanto, República Dominicana no es la excepción, por lo que actúa apegada a esas legislaciones, pero respetando los derechos humanos.

En la redacción de Vanguardia del Pueblo recibimos la carta del Embajador Victor Grimaldi, que compartimos con nuestros lectores.

Roma, viernes 5 de enero 2018
Señor
Gian Maria Vian
Director
L’Osservatore Romano
Ciudad del Vaticano
Muy estimado señor director:

En la página 7 de la edición del viernes 5 de enero 2018 el periódico bajo su digna dirección se hace eco de unas declaraciones divulgadas en Haití por el Servicio de Refugiados de los Jesuítas sobre un grupo de ciudadanos de ese vecino país que habría permanecido con estatus irregular en la República Dominicana.

Esa noticia tiene por fuentes a medios de difusión asentados en Puerto Príncipe, ciudad capital de Haití.

Actualmente Chile, Brasil, México, Bahamas, Estados Unidos de America, Ecuador, Perú y otros países del continente americano sienten la presencia de la migración haitiana, y la regulan de acuerdo con sus leyes.

La República Dominicana es el país que más ha acogido migrantes de Haití durante toda la historia, y después del terremoto que azotó Puerto Príncipe en enero de 2010 la llegada a nuestro territorio de haitianos por la frontera ha transformado en un flujo masivo de centenares de miles de personas víctimas de una catástrofe humanitaria.

Ningún país ha hecho más por Haití y sus ciudadanos que la República Dominicana, y una de tantas pruebas es la información que publica el periódico de la República Dominicana Listin Diario en su primera página del jueves 4 de enero dando cuenta de más de cinco mil nacimientos por parturientas haitianas en 2017 solamente en dos de los centenares de centros médicos que existen en nuestro país, lo que demuestra que tratamos con humanidad y sin prejuicios raciales a éstas parturientas extranjeras a quienes se les dan esos servicios sanitarios y las medicinas sin costo alguno.

Cabe destacar que cuando el Gobierno Dominicano a través de sus hospitales acoge a los haitianos, se realiza un gasto humanitario y un gesto de solidaridad. Pero al mismo tiempo son muy grandes las necesidades de atenciones sanitarias que deben atenderse a favor del pueblo dominicano. Es como cuando un enfermo le cede su puesto o su cama a otro en un hospital, por hermandad cristiana.

Decenas de miles y miles de ciudadanos de Haití estudian en la República Dominicana. Centenares de miles trabajan en distintas industrias. A todos se les respetan sus derechos, al igual que a los miles y miles de extranjeros procedentes de otros países como Venezuela, Colombia, Cuba, Italia, España, Estados Unidos y de otros lugares del mundo.

El pueblo dominicano y su Gobierno son generosos y acogen a los migrantes de todas las nacionalidades, siempre que respeten nuestras leyes.

La República Dominicana, como cualquier Estado organizado (Estados Unidos, Chile, México, Perú, Ecuador, Brasil y el mismo Estado de la Ciudad del Vaticano), tiene todo el derecho a regular documentalmente el ingreso y el egreso de ciudadanos extranjeros a su territorio. Lo hacemos en estricto apego a las leyes y acuerdos internacionales.

Gracias por acogernos en las páginas de su prestigioso diario político-religioso.

Me despido con la cordial amistad que compartimos Usted y un servidor,

Víctor Manuel Grimaldi Céspedes
Embajador de la República Dominicana ante la Santa Sede

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