Hablan los hechos

¿Existen riesgos fiscales en la gestión pública?

Cuando el Estado gasta más de lo que recibe en impuestos u otros ingresos durante un año, esto produce en lo inmediato un déficit presupuestario, o déficit fiscal, lo que en la práctica se traduce en un riesgo en la sostenibilidad financiera del gobierno. Una de las consecuencias de un aumento del déficit fiscal, es que se impulsa al crecimiento de la deuda pública, por tanto, se incrementan los intereses que debe pagar el Estado.

Una de las consecuencias de un aumento del déficit fiscal, es que se impulsa al crecimiento de la deuda pública, por tanto, se incrementan los intereses que debe pagar el Estado.

Pero es que al Estado incurrir en un déficit, debe endeudarse para pagar el diferencial generado entre sus gastos y sus ingresos y si este déficit se produce año tras año, entonces, ocurrirá que debe endeudarse año tras año. La teoría financiera establece que la consecuencia inmediata de un aumento de la deuda pública es que el Estado tiene que pagar cada vez mas intereses, el cual contribuye en sí mismo en un déficit, generándose así en un círculo deficitario frecuente, que es el riesgo de la gestión pública.

La financiación del gasto público, mediante la emisión deuda, en vez de recaudar más impuestos provoca un aumento del nivel de consumo en el corto plazo. Por igual, una financiación mediante déficit provoca una reducción de la inversión y, por lo tanto, a largo plazo, una reducción de la producción y el consumo, pero resulta que una reducción del déficit produce el efecto contrario: pues permite que bajen los tipos de interés, lo que estimula la inversión y fomenta así el crecimiento económico y la mejora del nivel de vida en el futuro.

La mejor manera de entender la dinámica de los riesgos fiscales, fruto del déficit presupuestario y el endeudamiento público, es reconociendo que unas de las principales funciones del Estado es establecer el marco jurídico dentro del cual se realizan todas las transacciones económicas. En tal sentido, la tarea de describir en términos cuantitativos las actividades del Estado es descomunal y es esa responsabilidad que induce al déficit presupuestario y el endeudamiento público, los cuales son riesgos inherentes a la gestión pública.

Pero es que al Estado incurrir en un déficit, debe endeudarse para pagar el diferencial generado entre sus gastos y sus ingresos y si este déficit se produce año tras año, entonces, ocurrirá que debe endeudarse año tras año.

En la actualidad existe la preocupación por los altos niveles de endeudamiento en que se ha incurrido en la economía global, esto así, ya que se entiende que el déficit presupuestario y, por supuesto, el endeudamiento público están poniendo en riesgo el bienestar colectivo a largo plazo. Tal riesgo se observa en que la economía a escala planetaria vive la era de los déficits fiscales y se ha incrementado el coeficiente de la relación deuda/PIB, cuya aceleración se ha estimulado por vía de la emisión de bonos.

En tal virtud, se interpreta que la política fiscal tiene el potencial de contribuir al crecimiento económico, la estabilidad macroeconómica y la equidad social mediante la mitigación de los riesgos fiscales. Para lograr estas contribuciones, idealmente la política y la gestión fiscal deben entenderse como procesos de mediano y largo plazo ya que con herramientas como las normas fiscales, no mediante pactos, los marcos macroeconómicos y fiscales de mediano plazo, los marcos de gasto de mediano plazo y los presupuestos contribuyen a implementar una visión racional que reduzca el déficit.

En la actualidad existe la preocupación por los altos niveles de endeudamiento en que se ha incurrido en la economía global, esto así, ya que se entiende que el déficit presupuestario y, por supuesto, el endeudamiento público están poniendo en riesgo el bienestar colectivo a largo plazo.

Pese al desarrollo de instrumentos cada vez más abarcadores y sofisticados de gestión fiscal, la atención que se ha venido prestando a los riesgos fiscales es limitada en las economías en desarrollo. Una inexistente o inadecuada gestión de los riesgos fiscales puede, potencialmente, reducir el espacio de la política fiscal para actuar de manera contra cíclica, o inclusive comprometer la sostenibilidad fiscal.

Pero la pregunta obligada es ¿qué son los riesgos fiscales? conceptualmente se puede entender los riesgos fiscales como eventos inesperados que afectan adversamente el marco fiscal establecido, o tambien, como los factores que tienen el potencial de alterar los datos efectivos de las variables fiscales con relación a sus valores proyectados o esperados. En adición, la materialización de los riesgos fiscales puede tener impactos significativos sobre el resultado fiscal, es decir el superávit o déficit del sector público, a través de mayores gastos o menores ingresos públicos respecto a los previstos y en consecuencia impactar a las necesidades de financiamiento y el crecimiento de la economía.

Una inexistente o inadecuada gestión de los riesgos fiscales puede, potencialmente, reducir el espacio de la política fiscal para actuar de manera contra cíclica, o inclusive comprometer la sostenibilidad fiscal.

La dinámica por la que transita la economía global sugiere que, en el mediano plazo, es imperativo que la gestión fiscal considere los riesgos fiscales como elemento fundamental para el manejo presupuestario de cada pais. Los rescates frecuentes a entidades financieras en las últimas dos décadas, con impactos adversos en el PIB son evidencias suficientes para que los gobiernos pongan gran interés por los riesgos fiscales.

La incorporación sistemática de los riesgos fiscales en el instrumental analítico y operacional que apoya la gestión fiscal, tiene la virtud de contribuir a preservar el potencial contra cíclico y la sostenibilidad de la política fiscal. Aunque no resulta una tarea simple, y ciertamente implica la necesidad de regulación e inclusive de recursos en un contexto de crecientes necesidades de bienes y servicios públicos, se pueden adoptar estrategias de politica económica orientadas mediante medidas de mitigación o previsión de riesgos fiscales efectivos y ese es el gran reto económico que tienen los diferentes gobiernos en el mediano plazo.

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