Hablan los hechos

Consecuencias económicas de los conflictos bélicos

Los conflictos bélicos a escala planetaria han acostumbrado al mundo a sucesos de guerra o violencia de todo tipo, acontecimientos que tienen un garrafal costo económico que representan una carga fiscal y desviación de grandes sumas de recursos financieros que pudieran ser consignados a financiar la educación, alimentación y la salud. Para que se entienda mejor el costo económico de los conflictos bélicos mundial, solo hay que observar que en el 2015 este fenómeno alcanzó 13,6 billones de dólares.

Para que se entienda mejor el costo económico de los conflictos bélicos mundial, solo hay que observar que en el 2015 este fenómeno alcanzó 13,6 billones de dólares.

Esta temible cifra se puede interpretar como el equivalente a US$5 dólares por cada habitante del globo terráqueo al día, lo que significa alrededor de un 13,3% del PIB mundial. Si se hace una relación del costo económico de la guerra con la inversión extranjera directa, se llega a la triste conclusión de que este equivale a 11 veces el volumen de esta a nivel global en el 2014, la cual fue de US$ 1.230 millones.

Las consecuencias económicas de los conflictos bélicos es que en lo inmediato se produce una encogimiento de la economía como resultado de la destrucción de los activos de esta, pero tambien, se pierde tiempo, oportunidad, y vida humana. En adición, la economía entra en una situación de incertidumbre con gran ausencia de confianza en todos los aspectos ya que los países devastados por la guerra requieren, para volver a levantarse, grandes inversiones, educación, reformas económicas y la provisión de bienes públicos.

Las consecuencias económicas de los conflictos bélicos es que en lo inmediato se produce una contracción de la economía como resultado de la destrucción de los activos de esta, pero tambien, se pierde tiempo, oportunidad y vida humana.

Pero es que las guerras estimulan un sufrimiento humano devastador y daños a largo plazo para la economía y la infraestructura de un país. Las evidencias empíricas mas concretas, al respecto, se encuentran en el Oriente Medio y Norte de África donde para el 2016 se cuantificaron que mas de 87 millones de personas de los cuatro países de esa región, Iraq, Libia, Siria y Yemen, fueron afectados directamente por conflictos bélicos trastornando todos los aspectos de la vida de las personas como la situación de la vivienda, salud, educación, empleo, alimentación y abastecimiento de agua.

El impacto de los conflictos bélicos en esa región ha perturbado a países vecinos como Turquía, el Líbano, Jordania y Egipto, incrementándose sus limitaciones económicas y enorme presión presupuestaria. En tal sentido, esa situación se expresa con la llegada de más de 630, 000 refugiados sirios a Jordania que le ha costado a ese país alrededor de US$ 2500 millones al año, equivalente a un 6 % del PIB, y una cuarta parte de los ingresos tributarios anuales.

Pero es que las guerras estimulan un sufrimiento humano devastador y daños a largo plazo para la economía y la infraestructura de un país

Tambien los enfrentamientos en Siria han afectado no solo a los Gobiernos vecinos, sino también a sus ciudadanos, calculándose que los ingresos promedio per cápita son un 1,5 % más bajos ahora de lo que habrían sido para muchos turcos, egipcios y jordanos, y un 1,1 % para muchos libaneses, en situación normal. Las tensiones políticas entre Arabia Saudita e Irán han sido devastadoras en toda la región, pues resulta alarmantes que cerca de 13,5 millones de personas necesitan ayuda humanitaria en Siria; 21,1 millones en Yemen; 2,4 millones en Libia, y 8,2 millones en Iraq.

Cabe resaltar la existencia de cifras desconcertante como el hecho de que un total de 6,5 millones más de habitantes han sido desplazados dentro del territorio de Iraq y Libia. En este último país, aproximadamente 435, 000 personas han sido reubicadas, entre ellas 300, 000 niños, lo que deteriora todos los indicadores sociales y económicos de los mismos, resultados estos lo que indican es que los países involucrados en conflictos bélicos de gran importancia, desde la segunda guerra mundial, han registrado significativas convulsiones en su desempeño económico.

En la actualidad se estima que el costo económico anual de los conflictos asciende a la fría suma de $4.79 trillones de dólares.

Como se sabe, por experiencias pasadas, los conflictos bélicos/militares producen un gran impacto que tienen las guerras sobre la economía, expresado en la destrucción catastrófica del PIB. El Efecto inmediato que perturba en economía, principalmente, es la interrupción de las cadenas de suministro globales, tornándose más sensibles por la introducción de sistemas de entrega en el tiempo requerido lo que hace el comercio exterior la victima por excelencia.

A la luz de la razón, se interpreta que los procesos económicos son en gran medida determinantes de los conflictos bélicos, esto así ya que la guerra como tal es una actividad económica que requiere grandes flujos de inversiones, en la cual se utiliza mucha fuerza de trabajo, industrias de alta tecnología y financiación a largo plazo. Los conflictos bélicos, o de guerra, en sí mismo es inflacionario en virtud de que implica la consolidación de industrias con demanda asegurada y que tienen capacidad para subir los precios de sus productos.

Bajo ese enfoque se entiende que los conflictos bélicos generan una expansión coyuntural de la actividad económica, pero al estar relacionada a sectores de inferior efecto multiplicador, realmente improductivos y con menos capacidad de creación de riqueza efectiva, al final termina en un encogimiento de la dinámica económica. Pero resulta que los conflictos bélicos tienen costos inherentes que están vinculados a la destrucción, a la obtención del armamento y de todo lo que es necesario para llevarla a cabo y también derivados de las nuevas condiciones productivas que esta genera.

Se entiende que en el contexto, a escala planetaria, de las relaciones económicas internacionales tienen una dimensión relacionada con la guerra, pues son los países más pobres del planeta los que financian a los más ricos, trasladando hacia estos últimos, como devolución de la deuda, en fugas de capital o expatriación de beneficios, un flujo anual de recursos mucho mayor que el que reciben no tan sólo en forma de ayuda. En la actualidad se estima que el costo económico anual de los conflictos asciende a la fría suma de $4.79 trillones de dólares.

Para el año 2016 se pudo comprobar que en cuanto al presupuesto destinado a los gastos de conflictos, el costo fiscal de estos es encabezado por EE.UU con US$ 604.5 billones de dólares, en segundo lugar, China con $145, Rusia con $58.9, Arabia Saudita con $56.9 y Reino Unido con $52.5, mientras que el hambre y la desigualdad global cada vez más se expanden. En adición, se calcula que los gatos destinados a la guerra representan la temible de US$841,000 millones de dólares, el cual incluye la petición de presupuesto para este 2018 por parte de la administración Trump ya que este ha prometido reforzar la presencia militar de USA en Afganistán, una estrategia que supone aumentar miles de millones de dólares, lo cual incrementa su costo financiero.

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