Opinión

Nueva forma de colonización

Al morir el mundo socialista soviético se abrieron ventanas al capitalismo para enfrentar con nuevas acciones todo vestigio de avance tangible a que pudieran acceder los desvalidos del mundo. Esta previsión se plantó, respecto a las oportunidades que posiblemente se presentarían en todo el planeta y que pudiesen servir de acicate a una real emancipación, en donde la libertad y la equidad social, presentaran bajaderos a una importante porción poblacional de los países en vía de desarrollo, sin el debido control de sus instrumentos socializadores. Para los más ambiciosos lideres capitalistas, convertirse en personas con calidad competitiva, capaces de producir riquezas para sí mismos y sus naciones, representa una verdadera amenaza ante los planes de robotización social a que han estado sometiendo a la sociedad.

Los países pobres han sido golpeados en forma despiadada, a través del régimen económico internacional. Para los líderes de la Organización Mundial del Comercio el Siglo XX fue de oportunidades y riesgos manejados con pinzas a manos de lucidos cirujanos de la política y la economía. Después de la segunda gran guerra y del gran negocio de la misma, el mundo vivió episodios protagonizados por las hegemonías de dos superpotencias mundiales con visiones diferentes, pero con los mismos fines, dominar a las naciones de su órbita. Para esos propósitos, adoctrinaron a las personas a través de todos los medios posibles. Pero el Siglo XX acrecentó la inteligencia de las personas y el colectivo de los conglomerados sociales en sentido general.

El control social del capitalismo despiadado que practican las grandes potencias frente al resto del mundo, se produce hacia dentro de sus naciones y hacia fuera.

Es un control intrínseco y extrínseco, que manipula al ritmo que ellos desean. Trabajan en vertientes paralelas, por ello y sobre el avance de las nuevas tecnologías y de la comunicación, han logrado colonizar la subjetividad de los conglomerados sociales, adecuando sus pensamientos y acciones a sus intereses particulares. Controlan nuestros deseos y manipulan nuestras voluntades de tal forma, que nos encontramos desprovistos de reacción.

El mercado maneja nuestras vidas y las coloca al servicio de los intereses de quienes venden, compran y controlan el poder de los capitales. Han ocupado la psicología humana, alineando a las personas y conglomerados en forma inconsciente, al manejar y manipular nuestros deseos. Nos han colocado bajo el dominio de mercado, colocando a las familias a merced de las mercancías que “hacen felices” a novias, esposas, hijos y nietos. Los que posee las mayores riquezas han colonizado nuestras mentes y han pasado a dominar nuestras voluntades, posicionándose en el control de nuestras ideas, se burlan de la verdad y manipulan a las masas del pensamiento colectivo manejado desde los slogan y la propaganda mediática.

El capitalismo ha convertido a los medios de comunicación en verdaderos socializadores de masas, trazando pautas en todo lo que le conviene a los líderes empresariales que han comprado todo medio de comunicación, incluyendo a los nuevos superhéroes de la disciplina individual y colectiva, dueño de la moral, la ética y los valores que ellos ni sus amos viven, pero sí discursan a pulmón henchido por las ondas hertzianas, las vías telemáticas, las rotativas y todos los medios posibles.

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