Opinión

Año 2020 en República Dominicana

¡Recordar es vivir! Así reflexiona el filósofo, expresión que ha servido como fuente de inspiración para poetas y aprendices de las letras. Quien suscribe, simple mortal, utiliza la expresión para trasladarse varias décadas en reversa hasta colocarse en la primera de su calendario. Veo a mi progenitora en competencia con su cónyuge, disputándose un primer lugar con “la amiga del pobre y del rico”, la Lotería Nacional, presente cada domingo en la interpretación freudiana de los sueños nocturnos de jóvenes y adultos desheredados de la fortuna en la Era del perínclito de San Cristóbal, Rafael Leonidas Trujillo Molina. A mí, al igual que a otros nueve hermanos, Mamá nos había asignado un número abonado semanalmente en el engendro del padre Billini. El símbolo aritmético correspondiente a este servidor era el 20, apodado el veinte bolo. Rara vez, si es que alguna, salí agraciado, tan mala suerte la asociaba inconscientemente con las letras de un tango de Carlos Gardel, quien reiteraba que veinte años no es nada.

Ya adulto y ávido de lectura erótica, tropecé y me detuve a saborear, al ícono de la excelencia suramericana, Pablo Neruda, con sus “Veinte poemas de amor y una canción desesperada”. Volví a la suma aritmética esta vez en la voz azteca de José José con la bella melodía 40 y 20.

Ya inmerso en las ciencias de la salud aprendí el significado epidemiológico de “Cuarentena” para referirse al aislamiento oficial de toda persona física sospechosa de albergar o incubar a algún germen infectocontagioso”
Ahora resulta que, en la plena adolescencia del siglo XXI, aparece en el registro de fechas, el año 2020, lo que en la patria de Duarte es fuente de angustias, sobresaltos, insomnio, pesadillas, anorexia, taquicardias, agruras estomacales, conmoción social y tormenta política.

En el mes de febrero de este año se tienen programadas elecciones municipales y congresuales, en tanto que para mayo están agendadas las presidenciales. Las distintas fuerzas políticas envueltas en la lucha por los cargos públicos elaboran sus planes y estrategias de combate, cada cual tratando de convencer a los votantes de las bondades de sus ofertas. Se especula sobre los efectos que tendrán los triunfos o derrotas de alcaldes y regidores sobre los comicios de mayo.

También se habla de una segunda vuelta ante la probabilidad de que ninguno de los candidatos a la magistratura del Estado no logre alcanzar más del cincuenta por ciento de los votos requeridos por la ley electoral.

En las lides partidarias se advierte el deseo de quienes están en el poder por seguir gobernando, en tanto que los de la bancada opositora hacen esfuerzos por ganarse el derecho a dirigir los destinos nacionales. La guerra de las encuestas, la propaganda visual con vallas y cintillas, anuncios en la televisión, la radio, la prensa escrita y las cada día más influyentes y numerosas redes sociales marean al más ecuánime de los dominicanos. Tiempo de visitar al oftalmólogo para un buen chequeo de la vista con el deseo de que la optometría nos arroje una visión 20/20 necesaria por distinguir los bultos virtuales y ficticios de los reales y concretos, así como las pencas de los pencos.

Dos décadas de gobiernos casi continuos de gerencia peledeísta han generado una inercia partidaria sólo alterada con la salida de su otrora presidente. Veinte años son más de lo que dijo Gardel.

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