Cultura

José Martí, presencia viva en la República Dominicana

El Héroe Nacional de Cuba, José Martí, uno de los próceres más admirado y respetado por los dominicanos, mantiene viva su presencia en este país caribeño a pesar de los 128 años de su paso por estos lares.

Martí estuvo en tres ocasiones en la República Dominicana, en 1892, 1893 y 1895, y su presencia dejó imborrables huellas que perduran hasta nuestros días.

El Apóstol de la independencia cubana caló tan profundamente en el corazón de los habitantes de esta nación caribeña que para recordar su peregrinar por esta tierra, en distintos momentos, gobiernos y pueblo se encargaron de resaltar su figura en lugares e instituciones para rendirle merecido tributo.

Martí efectuó su primera visita a esta nación en septiembre de 1892 cuando fue a la norteña localidad de Montecristi al encuentro del Generalísimo, Máximo Gómez, con el objetivo de sumarlo a la organización militar de la guerra en Cuba contra el colonialismo español.

Estuvo durante dos días y tres noches en la casa de la finca La Reforma, en Laguna Salada, estancia reseñada por el propio Martí en un artículo que escribirá años después titulado El General Gómez.

En ese primer viaje a este territorio, fue cuando visitó también a Santo Domingo.
Gómez lo acompañó de Montecristi hasta Santiago de los Caballeros y el maestro siguió hasta Santo Domingo, Ciudad Primada de América.

El 19 de septiembre de 1892 se hospeda en un hotel de la calle Las Mercedes de esta capital, lugar muy concurrido por los transeúntes y ubicado en plena Ciudad

Colonial, relativamente cerca de la Catedral.
Tal vez, el lugar más buscado por quienes se interesan en seguir sus pasos por esta ciudad, tenía como nombre la Casa de San Pedro en el número 155 de la mencionada calle, entre Hostos y Duarte.

Otros sitios visitados por Martí en esta capital fueron la sede de la Sociedad Amigos del País y la Catedral Primada de América, esta última para visitar la tumba del Almirante Cristóbal Colón.

El 21 de septiembre parte de esta ciudad en el velero Lépido rumbo a Barahona, llega ese mismo día para pasar la noche en el lugar y partir al otro día por la Sierra de Bahoruco, bordeando el lago Enriquillo rumbo a la frontera con Haití, hacia Puerto Príncipe.

La segunda visita que hace Martí a República Dominicana fue en 1893. En ese momento estuvo exclusivamente en Montecristi, donde se dedicó a hacer consultas con el Generalísimo para de ahí regresar de inmediato a Nueva York, Estados Unidos.

Y la última vez que pisó tierras dominicanas fue en 1895, viaje en el cual permaneció más tiempo en el país.

Esa última visita se llevó a cabo luego del fracaso de la expedición de La Fernandina, donde los tres vapores con armas con donaciones de los patriotas cubanos y otros simpatizantes de la independencia fueron incautados por las autoridades estadounidenses y Martí tiene que pasar a la clandestinidad.

En esa ocasión llegó el 7 de febrero a Montecristi para explicar a Gómez lo ocurrido y ambos acuerdan tomar medidas urgentes, porque ya la orden de alzamiento en la Isla estaba dada.

Son momentos en los cuales los dos destacados patriotas comienzan a hacer preparativos para trasladarse hacia la vecina isla de Cuba para cumplir la misión de independizar a esa nación.

Asimismo, es el histórico momento cuando Martí y Gómez concibieron, redactaron y firmaron aquel memorable programa de lucha que hizo posible el fin del colonialismo español en el Caribe: El Manifiesto de Montecristi.

Hoy se mantiene conservada la Casa-Museo, que atesora fotos, cuadros y otros objetos de aquella época, pero más que todo, posee un gran significado en la historia de estos dos países y el recuerdo perenne de aquel memorable 25 de marzo de 1895 cuando se firmó el documento.

Pero la presencia del Apóstol llega hasta nuestros días cargada de recuerdos a través no solo de los lugares ya mencionados los cuales se preservan para la posteridad y las nuevas generaciones, también están en calles, plazas, avenidas, bustos y estatuas que se encuentran a lo largo y ancho de su geografía.

Resalta la estatua erigida en la conocida Avenida de los Próceres, inaugurada en el año 1975, la cual se ha convertido en lugar de homenaje permanente a su figura en fechas históricas.

También se destacan los que existen en la Universidad Autónoma de Santo Domingo, en la Iberoamericana y en la Abierta para Adultos, así como, la obra levantada en la Plaza Confraternidad Dominico-Cubana, una base de un metro en cuyo frente están los rostros de Martí, Juan Pablo Duarte y Máximo Gómez y por detrás, el del Cacique Hatuey.

Todo lo anterior, sin dejar de mencionar la Plaza que lleva su nombre cerca de la conocida Avenida Duarte.

Y si nos adentramos al interior del país disfrutaremos del Paseo José Martí de La Romana y calles que llevan su nombre en distintas provincias entre las cuales se encuentran La Vega, San Pedro de Macorís y Duarte, por solo mencionar tres.

Además existen un sinnúmero de centros docentes que le hacen honor al maestro llevando su nombre.

Sin dudas, las huellas del ilustre patriota están por doquier en esta nación caribeña, forman parte del patrimonio histórico de este pueblo y es uno de los tantos vínculos que unen a Cuba y la República Dominicana.
Porque Martí está en Dominicana como Dominicana estuvo en Martí.

*De Prensa Latina en la República Dominicana.

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