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Joseph Stiglitz reconoce validez del enfado en Latinoamérica

El premio Nobel de Economía, Joseph Stiglitz, consideró que la verdadera sorpresa de los estallidos de descontento en América Latina es que tardaran tanto en manifestarse.

En una entrevista publicada hoy en el portal de noticias de la BBC, el economista reconoció que el continente latinoamericano ha sido históricamente una parte del mundo con un alto nivel de desigualdad.

Stiglitz también explicó que la situación actual de Chile muestra claramente que lo que provocó la explosión podría ser muy pequeño, pero el profundo malestar sembrado está presente y nunca se puede predecir cuándo va a explotar.

Igualmente, reconoció los avances en la reducción de la desigualdad durante un largo período en Argentina con los Kirchner, en Bolivia, y en Brasil durante el mandato de Lula Da Silva que, según dijo, habría ganado en las últimas elecciones presidenciales si no hubiera sido encarcelado ilegítimamente.

En el caso de Argentina, Stiglitz sugirió realizar una reestructuración de la deuda que incluya el recorte de la tasa de interés para los acreedores.

Macri apostó la casa, adujo en referencia a los compromisos financieros contraídos por el país sudamericano durante la presidencia del anterior gobierno.

Con respecto a la conformación del Producto Interno Bruto (PIB) el escritor consideró que el indicador no es capaz de revelar la desigualdad.

«El PIB puede subir, pero todo el dinero puede ir a Jeff Bezos,- considerado el hombre más rico del mundo y dueño de la compañía Amazon-, y la mayoría de los estadounidenses pueden estar muriendo porque no tienen acceso adecuado a la atención médica o la comida», dijo.

Añadió que el PIB es bueno, pero no refleja lo que experimentan los ciudadanos comunes de Estados Unidos o en cualquier otro país, no refleja la inseguridad, que es una parte tan importante del bienestar.

Más aún, expresó igualmente, hoy nos preocupa la sostenibilidad: el PIB no mide si el crecimiento es sostenible.

En el período previo a la crisis de 2008, el PIB no era bueno ni malo, pero no reflejó el hecho de que el crecimiento se construyó sobre una montaña de deuda y no fue sostenible, sentenció.

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