Hablan los hechos

Comprendiendo el conflicto libio

 

Por Alfredo De la Cruz

Desde la sublevación en 2011 contra el gobierno de Muamar al-Gadafi que, en el marco de la Primavera Árabe, dio inicio a la guerra civil en Libia, este país ha estado sumido en un conflicto permanente. La invasión por Francia e Inglaterra en apoyo a los rebeldes dio como resultado el derrocamiento y muerte de al-Gadafi y en agosto de 2012 la fundación de la nueva República Libia. Sin embargo, en 2014 estalló la segunda guerra civil en Libia, dividiendo al país entre el este y el oeste, provocada por los movimientos armados que derrocaron a Gadafi y que se enfrentaron entre sí por el control del país, sumergiéndolo en una espiral de violencia, en la cual los grupos yihadistas tienen un papel preponderante.

ANTECEDENTES
Se recordará que el Congreso General (órgano legislativo libio) controlado por los Hermanos Musulmanes prolongó su mandato de manera unilateral después de las elecciones de 2014, aliándose con milicias islamistas de Trípoli y Bengasi, y recibiendo el apoyo de otras ciudades como Misurata, para garantizar la primacía del Oeste de Libia (coalición Amanecer Libio). Ante esta situación, el general Jalifa Haftar mandó a disolver el Congreso General e inició con el Ejército Nacional Libio la Operación Dignidad en Bengasi contra los grupos yihadistas e islamistas, recibiendo el apoyo de grupos armados en Zintan, ciudad del oeste.

Los recién electos miembros del parlamento (Cámara de Representantes de Libia) se ubicaron del lado del general Haftar y los grupos de Zintan, instalándose en la ciudad de Tobruk al este del país, bajo la protección del Ejército Nacional Libio. La espiral de violencia se intensificó, Emiratos Árabe Unidos y Egipto apoyaron al general Haftar, mientras que Catar decidió financiar y equipar a la coalición Amanecer Libio. Debido a la debilidad sistémica, se sumaron al conflicto grupos yihadistas del Estado Islámico provenientes de Irak y Siria tomando el control de ciudades como Derna y Sirte.

NACIONES UNIDAS Y EL PLAN DE PAZ

Dado el desarrollo de los acontecimientos, en septiembre de 2015 Naciones Unidas presentó un plan de paz para el país, que estipulaba elegir una administración de transición por consenso entre las partes. Se conformaría un nuevo órgano legislativo (Consejo de Estado Superior), donde la Cámara de Representantes vendría a ser la Cámara Baja y el Congreso General seria la Cámara Alta.

La Cámara de Representantes y todos los delegados dieron su visto bueno al plan y lo refrendaron, empero el Congreso General lo rechazó. Por igual, la Cámara de Representantes, rechazó la propuesta de nueva administración de transición que, como jefe del Ejecutivo, encabezaría Fayez al-Sarraj. No obstante, la Comunidad Internacional, aceptó como representante legítimo de Libia a la administración de transición propuesta (Gobierno de Acuerdo Nacional).

UN GOBIERNO DÉBIL Y UN REBELDE FUERTE

En marzo de 2016 con el respaldo de la coalición Amanecer Libio, al-Sarraj inició su gobierno en Trípoli, quedando disuelto el Congreso General, no obstante, numerosos grupos armados vinculados al gran muftí de Libia, Sadiq al-Ghariani, opuesto al plan de paz de Naciones Unidas siguieron actuando en el oeste de Libia.

Es valiéndose de la debilidad del nuevo gobierno y con el apoyo de Egipto y Emiratos Árabes Unidos que el Ejército Nacional Libio toma Bengasi en 2017 y los puertos utilizados para la exportación de petróleo de Ras Lanuf y Sirte, también gran parte de la región de Fezán, consagrando como hombre fuerte de Libia al general Haftar y regresando el país a la misma situación política previa a los acontecimientos del 2011.

Sin embargo, las brigadas de Zintan, se distanciaron del general Haftar al considerar traición a la revolución, la integración a la facción de figuras del derrocado régimen de al-Gadafi, o la liberación de Saif al Islam Gadafi, hijo del depuesto y asesinado Muamar al-Gadafi quien tenía asuntos pendientes con la Corte Penal Internacional.

LA CUMBRE DE ABU DABI Y LA CRISIS DE CATAR

A instancias de Emiratos Árabes Unidos, a principios de mayo de 2017 se reunieron en Abu Dabi, Fayez al-Sarraj y Jalifa Haftar expresando el compromiso con la paz y el acuerdo para celebrar elecciones al final del primer trimestre de 2018. Sin embargo, la crisis diplomática de Catar que inició el 5 de junio de 2017 con la ruptura de relaciones diplomáticas entre este país y diversas naciones musulmanas por la acusación de servir de soporte a grupos terroristas de la región e interferir en la política interna de esos países, dio por resultado la finalización de cualquier intento para resolver el conflicto de manera pacífica.

TOMA DE DERMA Y EL ANUNCIO SOBRE TRÍPOLI

Para el 2018 el general Jalifa Haftar y el Ejército Nacional Libio expulsaron a las milicias yihadistas que controlaban la ciudad de Derna y ocuparon varias localidades del sur del país. En abril de 2019 y a pesar de haberse reunido con Antonio Guterres, secretario general de Naciones Unidas, quien lo visitó en Bengasi, el general Haftar anunció que sus tropas tomarían Trípoli, la capital de Libia, sede del Gobierno de Acuerdo Nacional. El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas indicó al Ejército Nacional Libio detener sus operaciones, pues amenazaban la frágil estabilidad del país.

CONSECUENCIAS DEMOGRÁFICAS, ECONÓMICAS Y POLÍTICAS

De acuerdo con los criterios del Uppsala Conflict Data Program, proyecto de la Universidad de Uppsala que produce el informe anual “Estados en Conflicto Armado”, que incluye informaciones de muertos en conflictos bélicos, sus resoluciones y las dinámicas del conflicto durante el año anterior, el de Libia es un conflicto de alta intensidad, un tipo de guerra que supone la movilización total.

Desde sus inicios este conflicto armado ha causado más de 5 mil muertes, entre civiles y militares. Tanto a lo interno, como al extranjero, la Organización Internacional para las Migraciones, ha reportado más de 700 mil desplazados. En el 2016 el Producto Interno Bruto (PIB) cayó 8.3%, el déficit en la cuenta corriente era 61% del PIB y la deuda pública 110% de PIB, lo cual se explica en que siendo el petróleo la principal fuente de ingresos, en el 2016 la producción solo llegaba a una quinta parte de su potencial, es decir 335,000 bpd.

Y es que el futuro de Libia está ligado con el de la industria, pues posee las mayores reservas probadas de petróleo y el número 5 en reservas de gas natural en África, siendo su crudo, como el de Arabia Saudita más barato de extraer y más fácil de transportar y refinar, lo que resulta muy atractivo a petroleras internacionales.

Sin embargo, el autoritarismo y el conservadurismo religioso se apoderan de los espacios, y no dan cabida a valores democráticos, lo que sumado a la incapacidad permanente para crear un gobierno que represente el interés general de la población, ha dado lugar a un grave malestar social, al no ver esperanza en el escenario político. En consecuencia, la sociedad tribal renace como fuente principal de identidad.

LIBIA ESCENARIO DE GUERRA SUBSIDIARÍA

Empezando el año 2020, específicamente el 2 de enero, Recep Tayyip Erdogan presidente de Turquía, logra que el parlamento turco apruebe una intervención militar en Libia en apoyo del Gobierno de Acuerdo Nacional. En un rápido avance, luego de realizar una serie de ataques aéreos, el 6 de enero el Ejército Nacional Libio tomó la ciudad de Sirte.

El 11 de enero, en respuesta a las gestiones de Rusia y Turquía, el general Jalifa Haftar anunciaba un alto el fuego después de meses de combates para tomar la capital Trípoli. Los presidentes, el ruso Vladimir Putin y el turco Recep Tayyip Erdogan, llamaron a un cese de hostilidades a partir del 12 de enero a la medianoche. Sin embargo, debido a que en Siria ambos tienen intereses divergentes, en un inicio Haftar se había negado. El mismo sábado, al anuncio de Haftar le precedió una reunión de la canciller alemana Angela Merkel con Putin en Moscú centrada en el conflicto en Libia.

Pese a que Moscú siempre lo ha negado, Ankara ha denunciado el apoyo al general Jalifa Haftar, con la presencia de mercenarios rusos allí y el suministro de armas y dinero. Por su parte la canciller alemana dijo aquel sábado 11 de enero en Moscú que saludaba los esfuerzos de Rusia y Turquía, también que esperaba poder lanzar pronto las invitaciones para una conferencia para la paz en Berlín con el patrocinio de Naciones Unidas.

Fayez al-Serraj y su rival Jalifa Haftar arribaron a Moscú el lunes 13 para negociar la tregua, empero, el martes 14 ambos líderes libios se retiraron de Moscú sin alcanzar un acuerdo concreto sobre un alto el fuego.

LA CONFERENCIA DE PAZ EN BERLÍN

El mismo 14 de enero, la canciller Merkel convocó a jefes de Estado y de gobierno a una conferencia internacional sobre Libia para el domingo 19 de enero en Berlín, tras las consultas con Antonio Guterres secretario general de Naciones Unidas. El objetivo de dicha conferencia era apoyar los esfuerzos de Naciones Unidas por una Libia soberana y por el proceso de reconciliación interna con la ayuda de un grupo de Estados y organizaciones internacionales.

En ese sentido, el gobierno alemán citó entre los invitados a Estados Unidos, Rusia, Reino Unido, Francia, China, Emiratos Árabes Unidos, Turquía, República del Congo, Italia, Egipto y Argelia. Organizaciones como Naciones Unidas, Unión Europea, Liga Árabe y Unión Africana. También Fayez al-Serraj líder del Gobierno de Acuerdo Nacional que respalda la ONU, Turquía, Catar, la Unión Europea y varios gobiernos occidentales y su rival el general Jalifa Haftar jefe del Ejército Nacional Libio que tiene el control del este y del sur de Libia y apoyan Arabia Saudita, Egipto, Emiratos Árabes Unidos, Rusia, Estados Unidos, y Francia.

A pesar de que ninguno de los dos líderes libios estuvo en la mesa de negociación ni aparecen en la foto de protocolo, el paso dado en Alemania ha sido muy importante, ya que confirmó el alto el fuego por parte de las naciones extranjeras, algunas muy importantes en el apoyo militar y además comprometió en la vigilancia del cumplimiento del embargo a la importación de armas decretado por la ONU y a la permanencia neutral de cada uno de los países, para no favorecer así a ninguno de los bandos. También, es una contribución para un nuevo impulso del proceso político para llevar la paz al pueblo libio, rechazando las opciones militares y conformando la oportunidad a una solución política.

A MODO DE COLOFÓN

La codicia y la incompetencia sumadas a la indiferencia de las elites gobernantes, frente al destino de las grandes mayorías, en gran parte podrían ser culpables de estos fracasos en cualquier lugar del mundo. El general Jalifa Haftar, es tal vez una manifestación de este ecosistema donde resurgen lideres autoritarios y personalistas que salvando la distancia y sistemas políticos podemos encontrar hoy, entre otros, en figuras como el general Abdulfatah al-Sisi en Egipto, Vladimir Putin en Rusia, Recep Tayyip Erdogan en Turquía, Rodrigo Duterte en filipinas, Viktor Orban en Hungría u otros más cercanos como Donald Trump en Estados Unidos y Jair Bolsonaro en Brasil.

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