Opinión

DELFOS EN EL COMERCIO

Por décadas la tasa de crecimiento del comercio mundial se situaba por encima del Producto interno Bruto (PIB), lo que ponía en evidencia que el soporte de las transacciones de bienes y servicios a escala planetaria se encontraba en la esfera de la economía real, es decir, en la producción.

Pero hay quienes se confunden y sostienen que “el crecimiento de una economía mundial, la difusión de la inversión y la tecnología, el aumento de la especialización internacional, el ascenso de nuevos poderes económicos, el notable crecimiento económico y el aumento de la población no habrían sido posibles sin una expansión del comercio internacional durante los últimos 200 años.”

Quienes así piensan están confundiendo los efectos del fenómeno con sus causas al echar por la borda la cuestión del soporte de la economía real (es decir la esfera de la producción de bienes y servicios) necesaria para el consumo a través del comercio.

En el 2016 la Organización Mundial del Comercio (OMC) llamó la atención sobre el hecho de que “el crecimiento del comercio mundial cae, por primera vez en 15 años, por debajo del crecimiento del PIB.”

Ya para el 2019 el Director General de la OMC, Roberto Azevedo, afirmó: «Teniendo en cuenta que las tensiones comerciales van en aumento, nadie debería sorprenderse de estas perspectivas. El crecimiento del comercio mundial pierde impulso en tanto que persisten las tensiones comerciales.”

Algunos organismos internacionales han iniciado sus pronósticos sobre la marcha de la economía mundial durante el 2020 con un exceso de optimismo. Tal es el caso del Banco Mundial, entidad financiera que a través Ayhan Kose, quien supervisa los análisis sobre la economía global, sostiene que “sale el sol en la economía mundial tras un duro 2019”. Para Kose el crecimiento económico del año 2019 fue el más bajo desde la crisis financiera global (2008-2009) acompañado por el deterioro de los flujos comerciales internacionales.

Pero la incidencia de factores geopolíticos y el surgimiento en China de una enfermedad bautizada como COVID-19 que ha estado impactando en el desempeño de la economía global podrían afectar la proyección de crecimiento de la economía mundial y debilitar esos rayos de sol anunciado por el Banco Mundial.

Interesante resulta la opinión de la OMC cuando afirma: «Para el 2020 el comercio no puede desempeñar plenamente su función de impulsor de crecimiento debido a la incidencia de factores adversos».

Si se produce un enlentecimiento de la economía mundial se reflejará directamente en la caída de los flujos del comercio internacional (exportación e importación) creándose una afectación en el conjunto de las actividades productivas, comerciales y financieras.

Podría ocurrir también una pérdida de volúmenes en las inversiones extranjeras directas dentro de la economía global.

No se trata de adoptar una pose doctoral pretendiendo adivinar el futuro en el desempeño de la economía mundial al estilo de los adivinadores del oráculo de Delfos en la antigua Grecia, sino de analizar la marcha objetiva de los fenómenos económicos contemporáneos.

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